domingo, 24 de febrero de 2019

ECUADOR: ¿LA JUSTICIA EN ESTADO VEGETATIVO?


En medicina se entiende que una persona se encuentra en estado vegetativo, básicamente, cuando el cerebro no funciona y el paciente no puede hablar y no tiene consciencia de si mismo y de su entorno.

La definición anterior se podría extrapolar a la situación en la que encuentra la Justicia en Ecuador, desde hace décadas, pero agravada desde el año 2007 hasta la presente fecha.

Según el artículo No.178 de la Constitución Política de la República del Ecuador, son órganos jurisdiccionales los siguientes:

1.La Corte Nacional de Justicia.
2.Las cortes Provinciales de Justicia.
3.Los tribunales y juzgados que establezca la Ley.
4.Los juzgados de paz.

El Consejo de la Judicatura es el órgano de gobierno, administración, vigilancia y disciplina de la Función Judicial.

La Defensoría Pública y la Fiscalía General del Estado son órganos autónomos de la Función Judicial.

Todo este entramado ha sido diseñado para que con plena autonomía los órganos antes señalados administren justicia dentro de las atribuciones establecidas en la Constitución, y así, se precautele la seguridad jurídica necesaria para una sana convivencia en el país.

Pero en la práctica, lo que vemos día a día los ecuatorianos y desde el extranjero, es a órganos de justicia cuyos funcionarios en gran parte, se han politizado, cometen actos de corrupción y demuestran mediocridad en sus fallos y resoluciones.

Desde el año 2007 el Ejecutivo secuestró a la justicia y sus representantes sucumbieron pese a que la misma contaba con autonomía. Fueron sumisos mediante favores, chantajes y prebendas del gobierno de turno.

La corrupción cual epidemia penetró en la justicia y otros órganos y, pese a las evidencias del aberrante latrocinio cometido por funcionarios del régimen socialista del siglo XXI, duermen los procesos de investigación preprocesal y procesal penal en contra de la cúpula del poder que durante el período 2007-2016 se apropió indebidamente de recursos del Estado, principalmente a través de sobreprecios y coimas en la obra pública.

No deja de asombrarnos como van apareciendo casos de diversa índole de corrupción en la justicia. Jueces que liberan a asesinos por sicariato paladinamente, ex_ funcionarios públicos que han sido juzgados y sentenciados por delitos de enriquecimiento ilícito, lavado de dinero, concusión, cohecho, etc. salen en libertad y/o son sobreseídos, sin más que la “soberana” voluntad de los administradores de justicia.

La cacareada afirmación de parte de muchos asambleístas, funcionarios de gobierno y representantes de la Función Judicial de que van a sanear la administración de justicia, queda en pura retórica.

Los políticos siguen metiendo sus manos en la justicia, la corrupción ha echado raíces y existe una evidente politización de la justicia.

Los peces gordos de la corrupción: o están prófugos o se encuentran dentro del país gozando de los dineros producto de la corrupción y las denuncias existentes en contra de ellos no caminan.

¿Quién o quienes protegen a estos delincuentes de cuello blanco?

¿Por qué no se recurre a organismos como las Naciones Unidas para reformar todo el aparato de justicia, se modernice a la misma y se establezca una verdadera meritocracia para remozar a los principales funcionarios de los órganos de justicia?

Pero no contentos con la ineficacia de la Función Judicial. Los ecuatorianos presenciamos como los politiqueros, engañando al pueblo lograron eliminar la Constitución de 1998 y, con argucias, una Asamblea Nacional Constituyente mediante referéndum sometido a sufragio universal, promulgó la Constitución de 2008, aún vigente.

La Constitución Política de 2008 es en gran medida el génesis de los más lacerantes problemas del Ecuador. Su carácter hiperpresidencialista, la novelería de incluir como “poderes del Estado” al tema electoral y la disfrazada participación ciudadana, representada en un quinto poder: “La Función de Transparencia y Control Social” ha sido el “Caballo de Troya” para que la politiquería manipule a los organismos de control, defensoría del pueblo, superintendencias y un estéril “Consejo de Participación Ciudadana y Control Social”

El artículo No. 204 de la Constitución Política dice: “…La Función de Transparencia y Control Social promoverá e impulsará el control de las entidades y organismos del sector público, y de las personas naturales o jurídicas del sector privado que presten servicios o desarrollen actividades de interés público, para que los realicen con responsabilidad, transparencia y equidad; fomentará e incentivará la participación ciudadana; protegerá el ejercicio y cumplimiento de los derechos; y prevendrá y combatirá la corrupción.”

Este inocuo poder: no ha ejercido control alguno, no ha transparentado los servicios prestados por el sector público, no ha fomentado la participación ciudadana y, peor aún no ha combatido la corrupción.

El gatopardismo sigue presente: “cambiar todo para que nada cambie”

Luce imperativo una consulta popular para eliminar a esta mal llamada: “Función de Transparencia y Control Social”, para que el pueblo se pronuncie sobre su pertinencia.

Se estima en aproximadamente 30 mil millones de dólares el monto del dinero robado en la década perdida 2007-2016, sin que hasta la fecha se haya recuperado 1 dólar, mientras tanto: Bla, bla, bla, bla., es el retrato del país de la “impunidad”.

¿Cuándo se hará justicia con la injusticia?

Mientras tanto: ¡LA JUSTICIA SIGUE EN ESTADO VEGETATIVO ¡

“La peor forma de injusticia es la justicia simulada.” (Platón)

lunes, 11 de febrero de 2019

¿EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS DE LA DEMOCRACIA?

Aproximadamente un área de 700.000 kilómetros cuadrados ubicada en el Océano Atlántico en forma de un triángulo equilátero entre: Miami, Bermudas y Puerto Rico, más conocida como el “Triángulo de las Bermudas”, ha sido durante muchos años fuente de historias de diferente tipo, debido a la desaparición en esa zona de numerosos aviones y barcos, con la pérdida de decenas de vidas humanas.

Investigaciones científicas atribuyen a condiciones meteorológicas adversas que se producen en esa zona, las mismas que dan lugar a la formación de vientos huracanados y olas gigantes la causa de los muchos desastres ocurridos.

Pero un símil se ha formado desde hace años atrás, en tres puntos de la geografía del Mar Caribe al que denominaremos: “El triángulo de las Bermudas de la Democracia” y que está representado por Cuba, Venezuela y Nicaragua.

No se trata de un área como la del Triángulo de las Bermudas con fenómenos catastróficos, sino más bien de tres países que por su ubicación forman también un triángulo, que en cuyos vértices (países) ocurren fenómenos humanos que configuran verdaderos desastres en lo económico, político y social para sus respectivas poblaciones.

Cuba, es el vértice principal con un régimen socialista-comunista que, desde aproximadamente seis décadas, luego de la llamada “revolución cubana” (1959) ha sido sometida por la autócrata familia Castro y sus secuaces, bajo la máscara de un pseudo nacionalismo, en una narco- dictadura que ha saqueado los recursos públicos y privados, para fines protervos de sometimiento y privación de la libertad de varias generaciones de cubanos y el enriquecimiento ilícito de un narco-gobierno marxista.

La cúpula que desgobierna Cuba es el verdadero eje del mal que ha exportado: doctrina, guerrilla, milicianos, agentes de seguridad, etc. en especial a América Latina (Venezuela, Nicaragua, Bolivia) bajo la carátula de ayuda de médicos y especialistas en algunas disciplinas del deporte.

Nicaragua, bajo el régimen sandinista (que lideró Daniel Ortega) cumplió cerca de cuatro décadas.

Desde 2007 hasta la presente fecha bajo la presidencia del sandinista Daniel Ortega y su esposa están por cumplir doce años en el poder, bajo el repudio de la población que ha sido privada de sus derechos y en especial: los de la libertad de expresión y movilización.

Nicaragua es parte de la camarilla socialista tutelada por Cuba y Venezuela (este último proveedor de petróleo) y que, bajo una falsa democracia, reprime y mata a sus ciudadanos. Según la Asociación Nicaragüense Pro Derechos Humanos, desde el 18 de abril de 2018, aproximadamente se reporta que hay: 561 muertos, 4.578 heridos y 545 desaparecidos, por causa de la acción represiva de esta narco-dictadura.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe – CEPAL, Nicaragua tendrá un retroceso en su economía del 2% del PIB, en el 2019.

Venezuela constituye el tercer vértice de este triángulo que estrangula y destruye la democracia y su institucionalidad. Van dos décadas desde Hugo Chávez hasta Nicolás Maduro, en que Venezuela bajo la tutela del socialismo a logrado lo imposible: “destruir a un país rico y próspero y situarlo en calidad de Estado fallido”

La CEPAL ha pronosticado que Venezuela tendrá un decrecimiento del 10% del PIB para 2019. Para el Fondo Monetario Internacional este indicador llegará al 18%.

La economía venezolana se mantiene en constante retroceso desde el año 2014, con un PIB que ha caído cerca del 40% desde fin del año 2013.

El proceso de hiper inflación que registra Venezuela según el Fondo Monetario Internacional- FMI, significará según pronósticos de este organismo, que el país puede alcanzar una inflación de 10 millones por cien en 2019 (similar al de Alemania en 1923)

La cifra de asesinatos y homicidios diarios en Venezuela crece y se sitúan en 73 casos cada 24 horas. El empobrecimiento de la población, la escasez de empleo, la ausencia de productos básicos (agua, leche, etc. y medicinas) agrava la situación, en especial de la población más vulnerable.

La dictadura de Maduro convertida en narco-delincuencia, ha despojado a un país con inmensos recursos naturales, de los inmensos ingresos por la exportación de petróleo y otros recursos como la reserva en oro y depósitos en el exterior.

La deuda externa de Venezuela se estima en aproximadamente 150 mil millones de dólares.

El desplome de la economía del país obedece según el criterio de muchos analistas a la siguientes causas: pérdida del poder adquisitivo de la moneda (hiper inflación), la escasez de alimentos y medicinas, consecuencia del cierre o estatización de empresas privadas, la pérdida de ingresos provenientes del petróleo por reducción de producción y baja del precio internacional, el control de precios por decreto ahuyenta la actividad productiva y repercute en la eliminación de puestos de trabajo, el aumento de salarios antitécnico sin contraprestación de productividad, repercute negativamente en la inflación.

Con estos magros resultados fruto de la mediocridad y demencia de Nicolás Maduro, la reacción del pueblo venezolano ha sido valiente y decidida, con un alto costo en vidas humanas, desaparición de personas, cárcel para los opositores, secuestros y toda una política de miedo y persecución que llegó inclusive hasta los estratos más pobres de la población.

El presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, a raíz de que Maduro se autoproclamara el 10 de enero de 2019 como presidente para un segundo mandato, junto con la mayoría opositora de la referida Asamblea, desconocieron a Maduro para dicha dignidad y lo declararon “usurpador”.

Posterior a lo indicado, con fecha 23 de enero de 2019, Juan Guaidó se juramentó como presidente encargado de Venezuela, de acuerdo a lo estipulado en la Constitución.

Cuba depende económicamente de Venezuela luego del colapso de la Unión Soviética y por tal razón tiene una enorme influencia política y militar (seguridad) de manera visible en Nicaragua y Venezuela. La caída del desgobierno de Maduro y su cúpula de sumisos y corruptos, sería un duro golpe para los cubanos.

El eje del mal cubano ha construido un “Triángulo de las Bermudas de la Democracia” con Venezuela y Nicaragua y, juntos se han engullido las democracias y la institucionalidad de sus respectivos países.

Cuba nunca descansará en aplicar sus tácticas socialistas dictatoriales para sostener al régimen “usurpador” de Maduro, por que de ello depende en buena medida la supervivencia del actual régimen cubano.

Este triste y lacerante episodio de Venezuela va a desenmascarar a varios gobiernos del mundo, que labios para afuera, dicen en foros internacionales que defienden la libertad y los derechos humanos. ¡La historia los juzgará!

“Sólo protegemos nuestra libertad protegiendo la de los demás” (Thomas Paine)

viernes, 25 de enero de 2019

¿PERIODISMO CIUDADANO?

Existe una errónea interpretación de que el periodismo es una actividad que corresponde ejercerla exclusivamente a los periodistas profesionales. De allí que es común ver y escuchar a miembros de los gremios de periodistas en muchos países del mundo, argumentar que el derecho a informar “pertenece a los informadores profesionales y a las empresas informativas”

En la Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, Art. 19 se expresa: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”

En este sentido la difusión de información con las limitaciones que están claramente determinadas en Leyes y normas internacionales y nacionales de cada país, va más allá que la simple práctica de la libertad de expresión.

La información es un derecho de los ciudadanos que no debe ni puede ser encasillada en falsos conceptos, tales como que se trata de un “servicio público”.

La ética en el manejo de la información, con veracidad y responsabilidad, es un principio que debe ser respetado por toda persona natural y jurídica que desarrolle esta actividad.

En la actualidad existe un amplio debate entre quién debe informar a la comunidad: ¿El periodismo profesional y/o el periodismo ciudadano?

No veo la utilidad de una confrontación ideológica entre quienes apoyan una u otra posición.

Considero pertinente traer al debate dos aspectos que a mi juicio son importantes y que pueden abrir el entendimiento de quienes están por una u otra posición.

Primero, desde épocas inmemoriales el ser humano ha ejercido su derecho a expresar sus habilidades y dones, recibidos de manera natural y/o perfeccionados con la práctica en diversas actividades, tales como: literatura, música, escultura, pintura, etc. sin que medie la “obligación” de pasar antes por una formación profesional conferida por algún centro de educación profesional.

La historia nos entrega múltiples casos que validan este aserto, muchos de ellos de carácter excepcional.

Segundo, los avances tecnológicos en materia de comunicación, ha permitido que la información sobre los acontecimientos que se producen en todo el mundo se conozca y difundan con enorme celeridad y oportunidad, gracias a internet, principalmente, y con el auxilio de plataformas digitales como: Facebook, Instagram y Twitter, entre otras.

Las redes sociales han acercado a las personas en el mundo, permitiendo que la información llegue a la gente: más rápido, con imágenes fijas y videos, textos cortos y con testimonios de testigos de diversos acontecimientos y lo que es más importante, en tiempo real.

No se trata de que el generador de información deba ser periodista profesional o aficionado.

Es evidente que para trabajar en un medio de comunicación formal (periódico impreso o digital, radio, canal de revisión analógica o digital) el periodista (reportero) debería contar con un título expedido por un Centro de Formación Profesional certificado.

Pero también es cierto que una persona que informa a través de las redes sociales, de un determinado acontecimiento, in situ, acompañado de imágenes y/o videos, testimonios de testigos y en tiempo real, de tal manera que quienes reciben la información tienen cabal entendimiento del hecho sucedido, se convierten automáticamente en comunicadores válidos, independientemente de que sean periodistas profesionales o no.

Los avances de la tecnología están cambiando la forma y fondo de muchas actividades, lo cual no quiere decir que determinadas profesiones ya no son necesarias, pero tampoco, se puede impedir o restringir determinadas formas de llevar a cabo algunas tareas, bajo la premisa de que no han sido realizadas por “profesionales”.

Tenemos que abrir la mente a un mundo nuevo, globalizado, en el cual la tecnología, la innovación y nuevas aplicaciones de productos y servicios, sustituirán y/o complementarán a los existentes.

La pérdida de cierta credibilidad a determinados medios de comunicación en el contexto internacional, por causa de sus contradicciones y falta de transparencia, así como, de algunos de sus periodistas, no significa que la función de información realizada por los comunicadores (empresas y personas) deban ser suprimidas en general, “justos por pecadores”

Es una realidad mundial que las empresas de comunicación, públicas y privadas y sus comunicadores, se valen hoy en día, del apoyo de ciudadanos que se conectan con ellos por las redes sociales, para enviar información de hechos que han sido presenciados por ellos y también para opinar sobre temas que son tratados en vivo por los medios formales de comunicación en sus noticieros y programas de debate, para conocer sus puntos de vista y opinión.

Considero que para el periodismo profesional ahora y en el futuro, más que confrontar con el llamado periodismo ciudadano, constituye un importante aporte para su misión, contar con la colaboración y apoyo de los “ciudadanos comunicadores”

“Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad, la prensa nunca será otra cosa que mala” (Albert Camus)

jueves, 10 de enero de 2019

¿CÓMO LLEGAR A FIN DE MES?

La difícil tarea que enfrenta la inmensa mayoría de la población mundial en la actualidad, es como sobrevivir en un mundo donde las perspectivas de conseguir un empleo y/o de emprender un pequeño negocio son limitadas o nulas.

Esta acuciante responsabilidad recae primordialmente en los gobiernos de los países donde este fenómeno es más notorio y también en el sector privado que muchas veces no dimensiona su corresponsabilidad en la solución de este lacerante problema.

La OIT- Organización Internacional del Trabajo, en su Informe “Panorama Laboral-América Latina y el Caribe 2018” entre otros aspectos, determina que, pese a que el cambio de la tendencia del desempleo es positivo y que la tasa de desempleo regional esperado para el 2018 bajó a 7.8% (fue de 8.1% en 2017) el mercado laboral “sigue siendo vulnerable a los vaivenes políticos, comerciales y de inversiones a nivel externo e interno”

Esta información, aunque es alentadora, no esconde la magnitud del problema laboral que significa que aproximadamente 25 millones de personas (hombres y mujeres) se encuentran desempleadas.

La creciente incertidumbre sobre el desempeño de la economía mundial y en particular de la región antes aludida y en consecuencia respecto a la generación de empleo de calidad, amerita ser cautos en las predicciones de generación de puestos de trabajo.

Cabe destacar que la OIT advierte especialmente sobre la situación de los jóvenes entre 14 y 25 años, para quienes se debe considerar como “una señal de alarma” en razón de que la tasa de desempleo llegó en el tercer trimestre de 2018, a un 19.6% lo cual significa que subió entre 4.0% y 5.0% en los últimos cuatro años.

Los retos según la misma fuente (OIT) son:

“Generar nuevos puestos de trabajo, de calidad, para los cerca de 25 millones de desocupados de la región.”
“Combatir la informalidad que aún afecta a 140 millones de personas”
“Mejorar las condiciones laborales de mujeres y jóvenes”

Hay que resaltar que la leve mejoría de la tasa de desempleo, se debe en buena medida a los resultados positivos de Brasil, que representa el 40% de la PEA (población económicamente activa) de la región.

En Ecuador según datos oficiales que se presentan en la página WEB del INEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) se extrae la siguiente información:

La Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo Subempleo realizada por el ENEMDU- Indicadores Laborales- septiembre de 2018, se produjo bajo las siguientes premisas:

*Cobertura geográfica: Nacional- urbana y rural, 5 ciudades auto representadas.
*Población objetivo: Personas de 5 años y más (informante directo y calificado)
*Muestra total: 17.066 viviendas.

Según datos del INEC a septiembre de 2018, Ecuador había superado la cifra de 17 millones de habitantes.

De la encuesta antes referida (Indicadores Laborales) se obtienen los siguientes datos sobre la composición de la población:

*La población en edad de trabajar es de 12.1 millones de personas (o sea el 71.2% de la población total)
*La población económicamente activa es de 8.3 millones de personas.
*La población económicamente inactiva es de 3.9 millones de personas.

Según la misma fuente la tasa de empleo adecuado/pleno fue del 39.6%, mientras que el restante 60.4% estaba subempleada y desempleada. Esta información es preocupante ya que la economía ecuatoriana esta en una fase de crecimiento económico por debajo del crecimiento poblacional.

La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) en su proyección de crecimiento (tabla) de octubre de 2018, estima para Ecuador un crecimiento del PIB (Producto Interno Bruto) de 1.0% y 0.9% para los años 2018 y 2019, respectivamente.

Factores como el alto endeudamiento interno y externo del país, el enorme déficit fiscal, el significativo decrecimiento del precio del petróleo, la guerra comercial entre USA y China y las altas tasas de interés establecidas por la FED (Banco Central de EE.UU.) y el alto riesgo país, entre otros elementos, configuran un panorama nada alentador para la generación de crecimiento económico en Ecuador y por consiguiente aumento de puestos de trabajo, en especial de empleo productivo.

A los ecuatorianos nos espera un sombrío año 2019 en lo económico y social.

La respuesta de las autoridades competentes a este panorama, hasta la presente fecha, no ha sido nada creativa y además carente de medidas que permitan atisbar soluciones a los problemas estructurales de nuestra economía.

¡Mientras tanto, gran parte de la población ecuatoriana vive la incertidumbre de como llegar con sus exiguos ingresos a fin de mes!.

“La peor decisión es la indecisión” (Benjamín Franklin) 

miércoles, 12 de diciembre de 2018

DEMOCRACIA: DIRECTA, REPRESENTATIVA, LIBERAL Y LIMITADA

Se sostiene que la democracia tiene sustentación en la participación ciudadana, sin embargo, es evidente constatar en las últimas décadas a nivel mundial el menor interés de los ciudadanos en muchos países en participar en las contiendas electorales.

La desilusión de los votantes crece día a día producto de la mala política. La mentira y el engaño son moneda común en los partidos y movimientos políticos de todas las tendencias “ideológicas”.

El célebre político y gobernante inglés Winston Churchill decía: “La democracia es el peor sistema de gobierno diseñado por el hombre, con excepción de todos los demás”

Es incuestionable que la definición de Churchill es hasta la fecha una gran verdad, probada hasta la saciedad a lo largo de la historia republicana en la gran mayoría de países en todos los Continentes.

En la literatura política se han ensayado diferentes definiciones de tipos de democracia, pero a mi criterio cuatro de ellas definen con bastante aproximación sus diferentes características y contenidos.

De manera sucinta se describen a continuación:

DEMOCRACIA DIRECTA

Es aquella que se ejercita de manera directa por el pueblo, sin intermediación o delegación a persona u organización alguna, llámese partido político, movimiento político o cualquiera otra denominación y, en la que no cabe representación alguna.

Este tipo de democracia es la más pura y genuina, pero por el crecimiento de la población y su distribución geográfica, entre otros aspectos, se ha vuelto impracticable en la gran mayoría de países del mundo.

La circunstancia descrita no invalida su esencia y propósito, esto es, que es la única forma transparente en la que se asegura que las decisiones que se toman en una comunidad (Asamblea) provengan de la voluntad de la mayoría de la gente.

DEMOCRACIA REPRESENTATIVA

Este tipo de democracia desde hace muchas décadas atrás ha imperado en casi todos los países del mundo (excepto la ex – Unión Soviética, China, Monarquías, entre otros)

Si bien el poder reside en el pueblo que lo ejerce a través del voto y lo delega a sus representantes que resultan triunfadores en los comicios electorales, en la práctica ha devenido en un traspaso de soberanía del voto a grupos de politiqueros que han prostituido el mandato popular, traicionando al pueblo al incumplir con las promesas de campaña y, apropiándose de los recursos públicos para fines personales y/o partidistas.

En las elecciones, dentro del proceso previo al sufragio, suceden una serie de manipulaciones que desfiguran el propósito y transparencia de este tipo de democracia.

La elaboración del Padrón electoral contiene vicios que deslegitiman su contenido, citemos, por ejemplo, que allí constan personas muertas, emigrantes, extranjeros sin derecho al voto, duplicación de votantes, cédulas de identidad otorgadas a extranjeros en las fronteras, etc.

Los Tribunales electorales, para citar una de las tantas denominaciones de estos entes responsables de organizar y ejecutar los comicios, en muchos casos se integran con miembros de partidos y movimientos políticos y/o afiliados y simpatizantes, que aparentemente supondría un equilibrio de fuerzas, pero en la praxis manipulan los resultados a través de diferentes prácticas, entre otras: impresión de papeletas que superan el número de votantes (donde hay voto electrónico alterando el sistema informático) alteración de las Actas en la Juntas de escrutinio de los votos, trasmisión de datos adulterados vía electrónica, resultados forjados arrojados por el sistema informático, tiempo de respuesta de los escrutinios ajustado a fines protervos, entre otros.

Resulta paradójico por decir lo menos que, en las Constituciones Políticas exista el derecho de todo ciudadano a “elegir” y “ser elegido” para una determinada función pública de voto popular, sin embargo, en la práctica solo un minúsculo número de personas puede acceder a puestos públicos, lo que rompe la supuesta igualdad de derechos de elegir y ser elegido.

DEMOCRACIA LIBERAL

No cabe en este artículo remontarse a la discusión conceptual casi bizantina entre “democracia republicana” y “democracia liberal” (Locke, Hobbes, Rousseau, Harrington, Smith, etc.)

El fortalecimiento de los derechos de los individuos en la sociedad ha permitido qué en las Constituciones Políticas de la mayor parte de países del mundo, se consagren principalmente tres clases de derechos: civiles (libertad de propiedad, pensamiento, expresión, asociación, religión, etc.); políticos (voto, asociación, justicia, etc.) y sociales (educación, salud, vivienda, seguridad, etc.)

Pese a que se ha evidenciado a lo largo de la historia la escasa o nula representatividad que tienen los ciudadanos a través del sistema democrático vigente, existe una clara percepción lograda por estudios serios sobre la materia, que el ciudadano común quiere que exista una definida e independiente división de poderes, con pesos y contrapesos.

Lamentablemente para quienes pensamos así, ha surgido con fuerza en el mundo una corriente populista que se disfraza de cualquier tendencia “ideológica” para alcanzar el poder, fingiendo ser democráticos para buscar como objetivo el absolutismo, o sea, el control total del poder.
Nuevamente parecería que “el fin justifica los medios”.

DEMOCRACIA LIMITADA

Una democracia ilimitada llevaría sin lugar a dudas a un totalitarismo ejercido a través de asambleas, plebiscitos, referéndums, etc., lo cual sería inaceptable para los ciudadanos de cualquier nación republicana.

Mucho debemos a pensadores del siglo XVIII que, entre otras cosas, advirtieron sobre el peligro y las nefastas consecuencias que tendría para la sociedad en su conjunto y el mundo entero, la intención de grupos de poder (político, económico y social) de concentrar el mismo en pocas manos, restringiendo las libertades y derechos de los individuos.

El escritor y premio Nobel de Economía, James M. Buchanan (1986) advertía respecto a lo que él acuñó como “falacia electoral”. Se quería confundir a la opinión pública y al pueblo en particular, que una vez que existían partidos políticos, que se habían producido procesos electorales donde competían entre ellos con libertad y pluralidad, podían estar exentos de restricciones a su gobernabilidad y sin horizontes para su accionar, nacía así una forma de estatismo.

La democracia tiene que ser limitada, en la Constitución hay que poner candados que impidan que los “politiqueros” se tomen por asalto a un país, quiebren los derechos y libertades inherentes a un ciudadano y los poderes del Estado con independencia, actúen con los debidos pesos y contrapesos.

Los ciudadanos nunca debemos ceder nuestros derechos individuales.

Las elecciones transparentes y pluralistas a cargos públicos mediante el voto popular no otorgan “cheques en blanco” a los funcionarios públicos electos.

“He llegado a la conclusión que la política es demasiado seria para dejarla en manos de los políticos” (Charles de Gaulle)