viernes, 28 de agosto de 2020

ECUADOR ELECCIONES 2021: ¿19 Precandidaturas, para votar o botar?

La Constitución de la República del Ecuador en el artículo 61, numeral 1 establece la facultad de los ecuatorianos en goce de sus derechos políticos a elegir y ser elegidos.

La Ley Orgánica Electoral y de Organizaciones Políticas de la República del Ecuador, Código de la Democracia, determina que: “Las elecciones se realizarán cada cuatro años para elegir en el mismo día Presidenta o Presidente y Vicepresidenta o Vicepresidente de la República, miembros de la Asamblea Nacional y representantes al Parlamento Andino”

Hasta el 23 de agosto de 2019 los Partidos y Movimientos Políticos registrados en el Consejo Nacional Electoral – CNE, luego de realizar los “procesos de democracia interna” que debían llevarse a cabo conforme con el Calendario Electoral establecido, inscribieron en el CNE a 19 precandidaturas a la primera magistratura del país.

Según el CNE 13.099.150 electores están habilitados para sufragar en los comicios del próximo 7 de febrero de 2021 en Ecuador. Lo cual significa que por cada precandidatura habrá 689.428 personas con derecho a ejercer su voto

Entre los aspirantes a las diferentes dignidades a elegir se encuentran: Un ex – presidente destituido de sus funciones por “incapacidad mental”, otro que tuvo que huir del país por repudio nacional, uno más que es prófugo de la justicia, con juicios por intento de secuestro, asociación ilícita y que tiene a su haber 55 casos de corrupción.

La larga lista incluye a 32 asambleístas en funciones que son investigados por la Fiscalía General de la Nación y que buscan la reelección.

También engrosan la lista de casos suigéneris de corrupción en Ecuador: Una exvicepresidenta que cumple su condena trabajando en una entidad pública; La Prefecta de la Provincia de Pichincha sigue en funciones, acusada de rebelión y con grillete electrónico; Una asambleísta en funciones y con juicio por estafa preside la Comisión Anticorrupción, etc.

Esta trama de corrupción e impunidad contiene suficiente argumento para realizar una película de la mafia, al estilo de Al Capone, Pablo Escobar o el Chapo Guzmán, para citar pocos ejemplos.

La médula espinal de la política en Ecuador está con metástasis de corrupción, inmoralidad y cinismo.

La “novedad” es que muchos dirigentes políticos y exfuncionarios públicos, buscan evadir la acción de la justicia, formando parte de una lista de candidatos a las diferentes dignidades a elegir, consiguiendo amparo en la inmunidad electoral en primera instancia y si son electos, lograr la inmunidad que les concede la Constitución, en determinados cargos.

Algunos Partidos y Movimientos Políticos son el refugio de delincuentes y oportunistas que ofrecen cabida a deshonestos a cambio de aportes para la campaña, y favores si consiguen ser electos.

Las elecciones fijadas para el próximo año 2021 dibujan un panorama sombrío para los ecuatorianos. La desesperanza, desconfianza y la frustración, se han apoderado de los ciudadanos, que miran con apatía e indiferencia el próximo proceso electoral. Resulta ultrajante constatar el tinte hedonista que se aprecia en este sainete.

Es generalizada la opinión de la gente que considera oprobiosa y ofensiva para la democracia, que se presenten 19 precandidaturas, para competir en la contienda electoral venidera.

El derecho consignado en el artículo 61 de La Constitución Política de elegir y poder ser elegido, no debe ser patente de corso, para que cualquier individuo pueda ser candidatizado para terciar  por las dignidades de presidente y legislador, sin importar si reúnen los candidatos en la mayoría de los casos, las mínimas condiciones de: Integridad, conocimientos afines a la función, experiencia pública y privada relevante, principios y valores éticos y morales y una trayectoria de vida limpia y sujeta a las Leyes.

La mala política que se practica en Ecuador, desde hace muchas décadas, vuelve a aparecer con los vicios de antaño y nuevas formas de descaro, desvergüenza y avidez por el dinero fácil.

Con dolor y tristeza por el futuro del país, nos preguntamos los ciudadanos que estamos habilitados para ejercer nuestro derecho al sufragio el 7 de febrero de 2021, ante el dilema de escoger entre los 19 precandidatos inscritos en el CNE, ¿Iremos a las urnas a votar o a Botar?

“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto” (George C. Lichtenberg)

viernes, 14 de agosto de 2020

DEMOCRACIA: ¡Cuantos crímenes se cometen en tu nombre!

Parafraseando la célebre frase pronunciada por Madame Roland “¡Libertad, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”, he creído pertinente extender esta advertencia moral a lo que acontece con la democracia en nuestros días.

Madame Rolan, una mujer francesa intelectual amante de la libertad, fue acusada de asesinar al más conspicuo y sádico Jacobino, Jean -Paul Marat, y antes de que su cabeza rodara en la guillotina (8 de noviembre de 1793) pronunció la frase antes mencionada, con lo cual contribuyó a la más cruel y sangrienta persecución de ciudadanos que opinaban diferente de Marat y Robespierre, en especial los afines a la causa de los girondinos, dando inicio a lo que la Historia define como El Reino del Terror.

Esta es una de las páginas oscuras y negativas de la Revolución Francesa.

Winston Churchill afirmaba que la Democracia “es el menos malo de los sistemas políticos”

Rechazamos con razón cualquier forma de gobierno totalitario, ya sea de Oriente como de Occidente.

La Historia da cuenta de muchos casos de gobiernos elegidos de manera democrática (un caso enigmático: Adolfo Hitler, entre otros) con el apoyo de las masas que acuden en uso de su derecho al voto a las urnas a expresar su preferencia, y que terminaron oprimiendo y engañando, no solo a sus votantes, sino al pueblo entero.

El populismo no tiene fronteras, ya no se encuentra solo en países llamados del tercer mundo (África, Asia, Oriente Medio, América Latina) sino que se presenta en Europa y Norte América e incluso en países con regímenes dictatoriales.

La llamada doctrina política, es tan solo un conjunto de ideas estructuradas por individuos oportunistas, aventureros y deshonestos, para decir y prometer lo que quieren oír las masas, generalmente la mayoría de la población de un país, que carente de educación y cultura, es presa fácil de politiqueros que apelan a la emoción, antes que a la razón.

El desencanto y la ausencia de esperanza se está apoderando de la inmensa mayoría de la población mundial, que sienten en carne propia los efectos de la desigualdad social, la falta de oportunidades de trabajo y de servicios públicos, entre otros factores.

El racismo y la intolerancia religiosa está llevando al mundo a puertas de un conflicto de incalculables consecuencias.

Para los que se consideran capitalistas y socialistas-capitalistas, la búsqueda del poder político y la acumulación de riqueza, son un fin, y los medios para tales propósitos no tienen límite alguno.

El apetito desmesurado e insolente por lucrar, ha llevado a que solo importa el presente y el futuro es solo una ilusión de ingenuos y desubicados.

La explotación de los recursos naturales con codicia y apremio, entre otros: combustibles fósiles (petróleo, carbón, gas natural y gas licuado de petróleo) tala descontrolada de bosques, contaminación de las aguas (ríos, lagunas, mar) etc. Ha producido el calentamiento global del planeta tierra, en otras palabras, una progresiva afectación al medio ambiente.

Según la Organización benéfica Oxford Committee for Famine Relief -OXFAM, los efectos del calentamiento global se traducirá en 10 consecuencias negativas para el mundo:

1.Temperaturas más cálidas, 2. Tormentas más intensas, 3. Propagación de enfermedades, 4. Olas de calor más fuertes, 5. Derretimiento de los glaciares, 6. Huracanes más peligrosos, 7. Cambio de los ecosistemas, 8. Desaparición de especies animales, 9. Aumento del nivel del mar y 10. Alimentos más caros.

Ni la” gobernanza” de dirigentes de países democráticos importantes en el ámbito mundial, tampoco la de los que están al frente de regímenes totalitarios, ponen freno a esta irracional conducta que conduce al planeta a consecuencias funestas, si no se ponen de acuerdo y/o respetan los Acuerdos alcanzados sobre este tema en el llamado Acuerdo de Paris-COP 21, suscrito en diciembre del año 2015.

La división de poderes y el consiguiente contrapeso son letra muerta en las Constituciones Políticas, que con el avance de los años ha perdido credibilidad en muchos países que dicen ser “democracias”.

Frases como: Se ha politizado la justicia, metieron mano en la justicia, los Poderes Legislativo y Judicial están bajo el ámbito del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo no produce Leyes a favor de las mayorías, etc. etc. etc. Dan cuenta de la degradación de algunos pilares de una verdadera democracia.

La corrupción, la falta de transparencia y la no aplicación de justicia a quienes manejan los poderes políticos, económicos y gremiales, han llevado a que las elecciones sean un mero ejercicio de “derecho ciudadano”, válido únicamente como acción formal para obtener una credencial de votación cuando por Ley es obligatorio emitir el voto, sin convicción alguna, o no acudir a las urnas cuando no es obligatorio votar. En definitiva, muchos ciudadanos han llegado al punto de la desilusión, el quemeimportismo y la fatalidad.

Decía Mark Twain: “Es más fácil engañar a la gente, que convencerlos que han sido engañados”

Urge un nuevo orden mundial, hay que repensar y descubrir un nuevo mundo.

Existe mucho avance tecnológico disponible, pero escasa creatividad, compromiso y visión de futuro de una sociedad universal.

En resumen la democracia tal como la practicamos, es una forma de gobierno que no solo es la menos mala en relación a otras existentes, sino que cada vez se vuelve más mala, por causa de la ausencia de verdaderos líderes en el mundo, y de la complicidad de los ciudadanos que eligen irresponsablemente con su voto, a candidatos mediocres e inescrupulosos, que solo hablan y prometen milagros, pero carecen de probidad y capacidad para que sus propuestas se evidencien en hechos y realicen los cambios estructurales que generen justicia social, progreso y bienestar para los pueblos.

“El compromiso es un acto, no una palabra” (Jean-Paul Sartre)

viernes, 24 de julio de 2020

ABUSO DE PODER, CORRUPCIÓN E IMPUNIDAD

Se dice que la democracia, aunque imperfecta, es la mejor forma de gobierno. Esta palabra y su definición consta en la mayoría de las Constituciones Políticas de los países del mundo.

Pero también hay países en los cuales existen regímenes dictatoriales y otros en los que aún perduran monarquías.

Sea cual sea la forma de gobierno, es evidente que en la gran mayoría de ellos el abuso de poder, la corrupción y la impunidad son una constante que crece día a día.

En la sociedad humana desde eternas memorias se han ido degradando los principios éticos y los valores morales.

Los avances de la ciencia y los inventos, es evidente que han producido progreso en diferentes aspectos materiales y una mejor calidad de vida para la población, pero de forma paralela la búsqueda desenfrenada por el poder y la riqueza, han degradado los valores de las sociedades.

Muchas personas que aún creemos en la democracia como forma de organización social, y que en teoría representa el gobierno del pueblo para el pueblo, estamos desencantados en la praxis, porque esta forma de gobierno se ha convertido en un telón que oculta entre bastidores, las verdaderas y ocultas intenciones de quienes acceden al poder.

De manera estructural o formal, se entiende que en una democracia debe existir equilibrio entre los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial y que compete en síntesis a cada uno de ellos básicamente, la gobernanza, expedición de leyes e impartir justicia, respectivamente.

Sin embargo, vemos como cada vez el poder ejecutivo en las mal llamadas democracias busca por todos los medios, capturar parte de las funciones de los otros poderes, bajo la dirección de caudillos autócratas, deshonestos y populistas.

Una verdadera democracia no solo tiene que ser formal, cuantitativa en sus roles, sino más que nada cualitativa, en la que los deberes y derechos de los ciudadanos, no sean conculcados y que la libertad, igualdad y dignidad sean una práctica común y no meros conceptos.

También en cualquier sociedad debe poder ejercitarse para todos los ciudadanos, entre otros, los siguientes principios democráticos: Justicia social, tolerancia, honestidad, pluralismo, solidaridad, etc.

En la actualidad la soberanía popular no se ve reflejada en la mayoría de los países, y se ha reducido a la simple acción ciudadana de participar en los sufragios, en procesos electorales amañados por los sempiternos políticos, que se han apoderado del destino de los pueblos con argucias, artimañas y falsas promesas.

La meritocracia ha sido sustituida por la cleptocracia, se ha llegado al límite en que se negocia con la salud humana (medicinas, turnos para atención hospitalaria, servicios exequiales, etc.)

A través de una legislación tramposa introducida en las Constituciones Políticas, se han asegurado el control total del ámbito político, con la exclusividad de que solo los partidos y movimientos políticos tienen la facultad de presentar candidatos para las diferentes elecciones de carácter popular, y que para ello los ciudadanos tienen la obligación de afiliarse a los mismos.

Esta normativa se ha vuelto intocable, por los intereses de los grupos de poder económico que, en contubernio con caciques regionales y oportunistas deshonestos, han convertido a este tema de su exclusiva propiedad.

¿Acaso ante la pandemia de abuso de poder, corrupción e impunidad, que es patente de los politiqueros, no se debe y puede sustituir esta ignominia constitucional, para inaugurar una nueva democracia en la que vuelva a existir integridad, transparencia y justicia social en nuestros países?

Es imprescindible romper el nudo gordiano creado por oportunistas que buscan a través de la política servirse antes que servir.

Si no cambiamos las reglas de juego a través de una nueva Constituyente, en la que el verdadero poder popular esté representado, y se eliminen las parcelas de poder creadas por ‘’Ley ‘’ por los actuales partidos y movimientos políticos, los corruptos se llevarán nuestros países sobre ruedas.

Vemos con frustración y rabia que la justicia es sorda, ciega y muda y la impunidad campea.

Mientras los corruptos públicos y privados se roban el poco dinero de las arcas públicas, los países se endeudan más, aumenta la pobreza y extrema pobreza, la delincuencia y la criminalidad se expande y la desigualdad es una afrenta social.

¿Qué nos pasa que no reaccionamos y actuamos como corderos en rebaño?

¿Es esta la clase de sociedad que dejaremos en herencia a hijos, nietos y biznietos?

¡Basta ya, el virus está en los políticos y se ha convertido en pandemia, la solución es vacunarse enviándoles al ostracismo (RAE:” Apartamiento de cualquier responsabilidad o función política o social”)!

 “La política es un asunto demasiado serio como para confiárselo a los políticos” (Charles De Gaulle)

 “La política es el camino para que los hombres sin principios puedan dirigir a los hombres sin memoria” (Voltaire)

sábado, 27 de junio de 2020

ÉTICA Y MORAL: ¿OBSOLETAS?

Considero que es ilustrativo cuando se busca precisión en el significado de las palabras, acudir a la Real Academia Española –RAE y su Diccionario.

Así, la RAE define en una de sus acepciones a la ética como: “Conjunto de normas morales que rigen la conducta de las personas en cualquier ámbito de la vida”, en otras palabras es un aspecto de la filosofía que se refiere al bien y sus valores.

También la RAE define a la moral en una de sus acepciones como: “Doctrina del obrar humano que pretende regular el comportamiento individual y colectivo en relación con el bien y el mal y los deberes que implican” y al adjetivo obsoleto como: “Anticuado o inadecuado a las circunstancias, modas o necesidades actuales”

En Ecuador y lamentablemente en otros países del mundo, vemos que los principios y valores humanos han ido mutando negativamente, con un deterioro constante y progresivo.

El principio de legalidad, por el cual todos los ciudadanos y todos los poderes estamos sometidos a las leyes y al derecho, es letra muerta.

En algunos países las ciudades y el campo se están convirtiendo en tierra de nadie, donde impera el caciquismo y el poder político y económico.

La Ley es un dibujo creado por quienes controlan el capital político y la riqueza.

Con estos dos componentes, unos pocos privilegiados usan y abusan de su poder para elegir entre otros a: gobernantes, congresistas, jueces, responsables de “organismos de control”, mientras que el “resto” de la sociedad mira impávidamente como se roban los recursos públicos, en un evidente contubernio entre funcionarios públicos y operadores privados.

La honradez ya no es sinónimo de una virtud o cualidad que distingue a una persona, en el nuevo diccionario de los delincuentes de cuello blanco, es sinónimo de bobería, estupidez e ingenuidad.

La delincuencia organizada ha copado el ámbito urbano y rural, las instituciones públicas y empresas privadas, y en una danza frenética y sin ningún recato, muchos bribones se han repartido el pastel de los bienes públicos.

Estos sinvergüenzas llegan al poder, y sus secuaces son puestos en cargos claves por ellos, para cometer actos ilegales en provecho propio e incurren en inmoralidades, que han salido a la luz más que por acción de los Organismos de Control o de la Justicia, por investigaciones de algunos medios de comunicación privados.

Sorprende y causa indignación, conocer la cantidad y variedad de latrocinios que salen en cascada a conocimiento público, y además tener la convicción que lo que presenciamos es tan solo la punta del iceberg de la corrupción.

En plena crisis de salud pública que azota a toda la humanidad, en el caso particular de Ecuador, a través de medios impresos, noticieros televisivos y por las redes sociales, nos enteramos de múltiples actos de corrupción, entre otros: Negociados en los hospitales públicos (Pruebas para el COVID-19, mascarillas, guantes, uniformes de protección, fundas para cadáveres, entre otros) funerarias privadas que facturan por exequias de fallecidos por el COVID- 19 no realizadas o de fallecidos en otras provincias, operadores privados que importan vehículos de alta gama con carnés de discapacidad falsos o vendidos en USD 1.800 cada uno, etc. etc. etc.

Para nada les importa a estos desalmados, que Ecuador hasta la fecha reporta 53.156 personas infectadas con el COVID-19 y que entre personas fallecidas por el virus y muertes “sospechosas” se registre 7.308 casos.

Los casos de altas autoridades que han sido juzgadas por corrupción, en diferentes delitos alcanza a: Presidentes y Vicepresidentes, Legisladores, Jueces, Contralores, Fiscales, Presidente de “Poder de Participación Ciudadana”, Ministros de Estado y un sin número de funcionarios de nivel alto y medio en la administración pública. Mayor aún son los casos en investigación en la Fiscalía o que no tienen atención por los organismos responsables.

El sector privado no se escapa de esta suerte de hechos en casos juzgados y en otros denunciados, de ser parte del contubernio en muchos casos de corrupción.

La pandemia del coronavirus COVID-19 a más de sus efectos perniciosos en la salud pública, han desnudado la paradoja que produce la inequidad producto de la ausencia de políticas públicas: racionales, coherentes, justas y necesarias para el bien común y la libertad con paz.

Así, “Los que tienen dinero no tienen forma de gastarlo, los que no tienen dinero no tienen forma de ganarlo” (Javier Mena Libreros)

La podredumbre humana es lacerante en nuestra sociedad, si a esta realidad sumamos el desempleo y subempleo que crece día a día, estamos a puertas de un desborde social.

Tanto el Ejecutivo como el Legislativo son incapaces de crear e implementar políticas públicas que ataquen la creciente vulnerabilidad y marginalidad en que vive la mayoría de la población urbana y rural.

Estamos a escasos meses para las elecciones de 7 de febrero de 2021, en las que se elegirá: Presidente y Vicepresidente de la República, representantes a la Asamblea Nacional y al Parlamento Andino.

Los ecuatorianos si no recapacitamos a tiempo, tropezaremos una vez más con la misma piedra, eligiendo a politiqueros de oficio o a oportunistas y demagogos que surgen del poder político y/o del poder económico.

¿Cuándo seremos responsables y entregaremos nuestro voto a candidatos probos, con transparente trayectoria pública y privada, y que busquen justicia social, dialogar y arribar a consensos?

En definitiva elegir a personas con aptitudes de estadista (que planifique y trabaje para varias generaciones) en lugar de llevar al poder a individuos que apenas pueden gobernar, es un desafío.

La actual crisis de valores éticos y morales en la que se sumerge el país, es responsabilidad de todos, viene sucediendo desde la pérdida del rol que deben desempeñar: las familias (Padres, Hijos, hermanos, nietos) las escuelas, colegios y universidades.

Se está formando profesionales con virtudes intelectuales, más no personas con valores humanos y con virtudes morales vinculadas al bien.

El materialismo se ha convertido en el sueño de muchas personas en detrimento de la espiritualidad, importa más las cosas que las virtudes.

El ídolo que adoran muchos individuos es el dinero. La “nueva sociedad” se está formando con gente desesperada por lo material, por lo que no tienen, son personas que no conocen la felicidad, la paz y el tener la conciencia tranquila.

Tenemos un grave problema con la corrupción y es nuestro deber solucionarlo.

¿Cómo?

Involucrándonos en la solución, la situación exige una intervención urgente de todos, hagamos uso de nuestros derechos constitucionales, el mejor para el corto plazo, es dar un destino correcto al poder del voto en las urnas, eligiendo a gente honesta, de principios, que haya demostrado que sirve a los demás y que no vienen para servirse del poder.

En el mediano y largo plazo, retomemos la función vital de la familia, que es educar a los hijos para que sean buenos seres humanos: honestos, solidarios, humildes, agradecidos y justos, principalmente.

Compete primordialmente a las instituciones de educación (Primaria, secundaria y universitaria) reforzar en sus alumnos las virtudes de la sabiduría, la prudencia y la técnica.

¡No podemos aceptar que la ética y la moral en nuestro país, sean algo obsoleto!

“Un hombre sin ética es una bestia salvaje soltada a este mundo” (Albert Camus)

“Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos, y con el amor los errores de nuestra moral” (José Ortega y Gasset)

miércoles, 10 de junio de 2020

ECUADOR: POLITICORRUPCIÓN


El Diccionario de la Lengua Española define a la Política en una de sus acepciones como: “Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos”, mientras que a la Corrupción la define como: “En las organizaciones, especialmente en las públicas, práctica consistente en la utilización de las funciones y medios de aquellas en provecho, económico o de otra índole, de sus gestores”

Para nadie es desconocido que a través de los años en el Ecuador, la corrupción ha echado raíces en todos los estamentos de la sociedad, y que, se propaga con tal rapidez y virulencia, que ha entrado a la categoría de una pandemia.

La perniciosa relación pública-privada en el manejo de la cosa pública, tiene una variedad de matices que no deja de asombrar hasta a los más incrédulos, las artimañas utilizadas para robar los dineros públicos es burda en unos casos y creativa en otros.

Pero: ¿Cuál es el verdadero origen de este mal?

No es otro que la “Política” convertida en doctrina, que expresada por un grupo de personas (partido político) carentes de principios éticos y morales, han acuñado el término ideología (estudio de las ideas-siglos XVIII y XIX) para como élite, apropiarse del poder y a través de este medio, el fin ulterior, que no es otro que enriquecerse indebidamente con los recursos públicos.

La política en nuestro país, como en el mundo entero es: Egoísmo, astucia, hipocresía, falsedad, engaño, enriquecimiento fácil, entre otros aspectos.

Pero la metamorfosis de la política en los últimos tiempos ha producido bandas de delincuencia organizada, filibusteros que a la usanza de los piratas de antaño, saquean las arcas del Estado, y buscan llegar al poder para ir al abordaje del Presupuesto del Estado.

El territorio físico del país se ha dividido para estas mafias por: Provincias, Cantones y Parroquias y en otros casos por: Gobernación, Municipios y Consejos Provinciales, desde donde, especialmente a través de la obra pública, utilizan varios mecanismos para robar el dinero del pueblo, mediante diferentes modalidades, entre otras: Sobrevaloración de obras, coimas, robo de bienes, lavado de dinero, tráfico de influencias, todo ello en contubernio con operadores privados.

Esta lacra sucede todos los años, meses y semanas, no termina nunca, sin importar la situación económica y social del país, y últimamente, en plena pandemia sanitaria producto del COVID-19, sobre los cadáveres de miles de fallecidos y el dolor de sus familiares.

Hemos comprobado una vez más la pura verdad de la ausencia de liderazgo en los Poderes del Estado, la mediocridad campea y causa angustia oír y leer lo que expresan diferentes funcionarios públicos sobre sus funciones y la responsabilidad de sus cargos.

La ignorancia en los gestores de muchas instituciones públicas abruma, y muchos de ellos consideran que al delegar funciones quedan eximidos de responsabilidad alguna. En la Constitución del Ecuador y en otras Leyes, están claramente establecidas que facultades que se pueden delegar y en particular, en las compras públicas, la delegación no excluye las responsabilidades del delegante.

¿Pero que hacemos los ciudadanos de bien, personas honradas y de principios éticos y morales, para frenar este mal?

La indolencia y el quemeimportismo nos sitúa en calidad de “cómplices” de estos miserables, que cobijados en una pseudo organización política, llegan al poder mediante el engaño y financiados por empresarios que lucran a expensas del pueblo que vive en condiciones de pobreza y extrema pobreza.

Nuestro voto expresado en las urnas sin conciencia y responsabilidad, permite que sean electos verdaderos sátrapas, ávidos de poder y riqueza y que con engaños y demagogia confunden a un pueblo en su mayoría sano, pero sin mayor educación y cultura.

Usemos las redes sociales y las calles para sacar del poder a políticos corruptos que se han enquistado en varias instituciones públicas, amparados en los derechos que nos otorga la Constitución Política vigente, así como a sus secuaces, e impidamos por los mismos medios que accedan al poder gente descalificada ética y moralmente, algunos escudados en amañados concursos de meritocracia.

Hay entre otros, tres males de la política que con el voto responsable debemos desterrar: La corrupción, la ineptitud y la autocracia.

Pero existe un foco de infección al que los ecuatorianos no le hemos dado la debida atención, el Consejo Nacional Electoral-CNE.

La Contraloría General del Estado emitió en agosto de 2019, el resultado de un examen a los sistemas informáticos e infraestructura tecnológica, además ha hecho observaciones al Registro Electoral y a la trasmisión y publicación de resultados que no cuentan con controles de validación, señalando que esta situación no garantiza la integridad, confiabilidad y disponibilidad de la información.

¿Se están dando el seguimiento necesario a estas graves falencias del CNE por parte de las autoridades competentes?

¿Existe el peligro de que entre gallos y medianoche se produzca un fraude electoral en los próximos comicios a celebrarse el 7 de febrero de 2021 (primera vuelta) y de ser el caso, el 11 de abril (segunda vuelta)?

Los ecuatorianos debemos estar alertas al proceso eleccionario próximo, más aún con las tristes experiencias del pasado.

¿Hay que acuñar una nueva palabra para identificar a esta nueva clase de politiqueros, mafiosos y miembros de bandas de delincuencia organizada?

Propongo llamarla: ¡Politicorrupción!

¡El País se juega su futuro en las próximas elecciones!

“Una papeleta de voto es más fuerte que una bala de fusil” (Abraham Lincoln)