martes, 30 de julio de 2019

GUERRA COMERCIAL: ¿ESTRATEGIA ECONÓMICA O POLÍTICA?


La polémica disputa en el tema de aranceles entre Estados Unidos y China, registrada en el argot económico como “guerra comercial”, tiene su origen en marzo del año 2018, cuando el presidente de EE.UU, Donald Trump, amenaza a China con imponerle aranceles si no toma una serie de medidas comerciales a fin de que los productos de exportación estadounidenses,  ingresen a ese país con menos trabas arancelarias y se eliminen prácticas desleales, cuyo objetivo era reducir el saldo negativo para USA de la balanza comercial entre los dos países.

Esta amenaza se hizo realidad a partir del siguiente mes de abril, con la imposición de aranceles por 100.000 millones de dólares a varios productos importados de China.

Entre otros productos de origen chino afectados con el incremento de aranceles por parte de Estados Unidos constan: semiconductores, productos químicos y plásticos, motocicletas, productos de consumo,  materiales para la construcción, partes de vehículos, etc.

China por su parte y en represalia también impone mayores aranceles a la importación de productos originarios de Estados Unidos, entre otros: combustibles, carbón, chatarra de cobre, equipos médicos, autobuses,  automóviles, productos agrícolas, etc.

Este “toma y daca” sigue hasta la actualidad (16 meses) pese a que existe desde agosto del año 2018, rondas de negociaciones entre representantes de los dos países para poner fin a este conflicto comercial.

Se estima que la relación comercial entre China y Estados Unidos representa un monto de aproximadamente 360.000 millones de dólares al año.

Pero se preguntan muchos analistas económicos y políticos de varias partes del mundo: ¿Qué hay en el trasfondo de la llamada “guerra comercial” en un mundo globalizado y en el cual el libre comercio es un paradigma?

Algunos politólogos sostienen que las elecciones presidenciales a realizarse en Estados Unidos el próximo 3 de noviembre del año 2020, y para la cual el actual presidente Donald Trump se postuló el 18 de junio del presente año como candidato para la reelección, por un período de cuatro años más. 

En realidad su intención de continuar en el poder, dicen varios analistas, aconteció a raíz de la juramentación del cargo de Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, en enero del año 2017.

En esta línea de pensamiento se sostiene, que la guerra comercial con China es una treta que estaría usando Trump para despertar cierto nacionalismo, como consecuencia de la invasión de productos de origen chino en el mercado estadounidense y así, contentar a buena parte de sus seguidores y gente xenófoba y racista, que ven en la política arancelaria del gobierno un acierto para la economía de los Estados Unidos y una medida adecuada para cumplir con el slogan de campaña: “Make America Great Again”

Pero según fuentes como el Fondo Monetario Internacional – FMI y el Banco Mundial, los efectos económicos de la “guerra comercial” entre China y Estados Unidos, ya están pasando factura a las economías de los dos países y hay evidencias de repercusión negativa para toda la economía mundial.

El proteccionismo, derivado del aumento de las tasas arancelarias a muchos productos materia del intercambio comercial entre estos dos países, afecta principalmente: la inversión, empleo, productividad y por ende las tasas de crecimiento económico de muchos países que comercian con China.

La desaceleración registrada en la economía de China, impacta a varios países que exportan básicamente materias primas a ese país, principalmente: minerales, productos primarios agropecuarios, alimentos en conservas, petróleo, etc. Por la caída registrada en la demanda.

El FMI estima que el impacto del incremento de aranceles entre Estados Unidos y China, podría afectar al Producto Interno Bruto – PIB mundial para el año 2020, con una reducción relativa del 0.5%, que en términos absolutos equivaldría aproximadamente a 455.000 millones de dólares.

Entre otras consecuencias de esta disputa comercial, ya se puede apreciar una reducción en el precio de materias primas, alza del dólar e impacto negativo en las empresas y sobre todo en la confianza empresarial.

La incertidumbre va creciendo día a día y se ha propagado a nivel mundial.

Es evidente que desde el punto de vista económico la “guerra comercial” no beneficia a USA, peor a China y al resto del mundo.

¿Se podría afirmar que la intención del Presidente Trump es meramente política? ¿Un caballo de Troya para ganar las elecciones de noviembre del 2020?

“La obra maestra de la injusticia es parecer justo sin serlo” (Platón)

lunes, 15 de julio de 2019

ECUADOR: ¿CONSULTA POPULAR Y REFERÉNDUM CONSTITUCIONAL?


La Constitución de la República del Ecuador vigente desde el año 2008, constituye el génesis de la debacle jurídica en la que se encuentra actualmente la institucionalidad en el país.

Nace como un proyecto ideológico de fuerzas oscuras que pretendieron por la vía de una Constituyente, dejar por el suelo a la Constitución del año 1998, objetivo que fue alcanzado mediante referéndum. En este mamotreto participaron diversos “personajes” de la vida política ecuatoriana, todos ellos para el olvido.

En su construcción y articulado se produjeron entre otras las siguientes aberraciones: excesivos artículos 444, introduce el híper-presidencialismo en desmedro del contrapeso de poderes, es en exceso garantista, incurre en el absurdo de crear dos poderes adicionales a los propios de una República (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) o sea la Función de Transparencia y Control Social y la Función Electoral, y al mejor estilo demagógico, maltrata la lengua castellana imponiendo expresiones absurdas para nombrar a hombres y mujeres en su texto, como lo define el Art. 6 “ Todas las ecuatorianas y los ecuatorianos son ciudadanos y gozarán de los derechos establecidos en la Constitución”

En Ecuador vamos aproximadamente 11 años enredados con una Constitución (2008) que tiene artículos contradictorios, oscuros, abiertos a cualquier interpretación, etc. Por lo que resulta imperativo una reforma integral a la actual Constitución.

¿Cómo hacerlo?

1. En lo inmediato, mediante Consulta Popular;
2. En el corto plazo, mediante reformas a la Constitución (Asamblea Nacional); y,
3. En el mediano plazo, mediante una nueva Constituyente, que deje en el archivo la actual Constitución.

1. En lo inmediato:

Considero que por la débil institucionalidad existente en el país, que se evidencian entre otros casos por lo que acontece con el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social –CPCCS, que pretende abrogarse funciones que no tiene, para “revisar el proceso administrativo de selección y designación de los jueces de la Corte  Constitucional efectuado  por el Consejo Transitorio –CPCCS anterior”, y así, permitir que los actos de corrupción del anterior gobierno (2007-2016) queden en la impunidad y sus responsables no devuelvan el dinero mal habido, producto de comisiones, sobreprecios y demás delitos cometidos en la contratación de la obra pública.

Esta decisión de mayoría (topos del correismo) busca crear inestabilidad política para con posteriores acciones, cambiar a los actuales responsables de los organismos de control, crear inseguridad jurídica en el país y “A río revuelto, ganancia de pescadores”, en las próximas elecciones.

Para lo anteriormente expuesto, es necesario que el poder ejecutivo convoque a una Consulta Popular para eliminar al CPCCS, organismo que depende del cuarto poder creado (Función de Transparencia y Control Social)

2. En el Corto Plazo:

La Asamblea Nacional debe reformar la Constitución vigente en temas puntuales que permitan corregir aspectos que puedan ser resueltos mediante Enmiendas Constitucionales, entre otros:

+Limitar la función nominadora del CPCCS.
+Establecer mecanismos para transparentar los procesos electorales.
+Mayores controles a los Partidos y Movimientos Políticos.

3. En el Mediano Plazo:

El poder constituyente radica en el pueblo, por lo que está en su derecho reclamar un Referendo Derogatorio para dejar sin efecto la actual y oprobiosa Constitución, que es una verdadera afrenta pública.

Para el efecto, se debería conformar una Comisión Técnica y multiprofesional, con la participación de la Academia, las Organizaciones Civiles representativas a nivel Nacional, ONG’s, reputados constitucionalistas que no pertenezcan a Partidos o Movimientos Políticos, y personas de probada integridad, capacidad y experiencia en diversas disciplinas, para que redacten un proyecto de Ley, el cual mediante Referéndum, permita con el voto popular tener una nueva Constitución, que elimine los vicios y trampas creadas por los socialistas del siglo XXI.

“La Constitución es el alma de los Estados” (Isócrates)

viernes, 28 de junio de 2019

ECUADOR: SECTOR EXTERNO DE LA ECONOMÍA


Una definición somera sobre el sector externo de una economía diría que, abarca el conjunto de transacciones que un país determinado realiza con el resto del mundo.

Tomemos como concepto lo que entiende el Banco Central del Ecuador como el sector externo de la economía (página web, https://www.bce.fin.ec) “Este sector sintetiza las transacciones que una economía realiza con el resto del mundo. Las estadísticas del sector externo se refieren básicamente a las relacionadas con la balanza de pagos, en donde se puede encontrar el intercambio de compra y venta con el exterior de bienes y servicios (importaciones y exportaciones), la renta pagada y recibida al y del resto del mundo, las transferencias recibidas y enviadas, las inversiones que extranjeros realizan en el país o las que realizadas por ,ecuatorianos en el exterior, los préstamos recibidos y otorgados, el movimiento de deuda externa pública y privada, etc.”

Para este análisis vamos a enfocarnos en resaltar algunos datos registrados en la “Información Estadística Mensual No. 2007-Mayo 2019”. Estadísticas del Sector Externo- Banco Central del Ecuador-BCE. De este Boletín extraeremos información relativa a: 1) Comercio Exterior 2) Balanza de Pagos y 3) Deuda Externa.

1. Comercio Exterior:

Las ventas (exportaciones) y las compras (importaciones) de bienes con los cuales Ecuador tiene relaciones de intercambio con el resto del mundo, se registran en la balanza comercial.
Básicamente Ecuador exporta bienes tradicionales (banano y plátano, café y elaborados, camarón, cacao y elaborados y, atún y pescado) petróleo (crudo) y productos no tradicionales.


Fuente: Banco Central del Ecuador-IEM 2007

Del gráfico elaborado con los datos estadísticos registrados en el Boletín antes referido, años 2014 a 2018, se puede apreciar que las exportaciones FOB en un período de cinco años, decrece en 4.118,3 millones de dólares, lo cual representa una disminución en valor de las ventas al exterior del 16% (hay que considerar que existe un efecto precio del petróleo que afecta al menor valor de las exportaciones. El precio del barril exportado pasó de USD 84.32 promedio para el año 2014, a menos de la mitad hasta el año 2017 y crece aproximadamente para el año 2018 a USD 77,00 de promedio anual.

Sin embargo debe preocuparnos constatar que los productos tradicionales que representaban el 24.4% del valor del total de las exportaciones en el año 2014, para el año 2018 significaron el 35,2% relación porcentual que puede llevar al engaño, en razón de que como se explicó anteriormente, hubo un decrecimiento del valor total de las ventas al exterior (afectadas especialmente por un menor precio del barril de petróleo exportado) del 16%

Las exportaciones de productos no tradicionales pasaron de USD 6.173,0 millones del año 2014 a USD 5.209,5 millones para el año 2018, o sea, decrecen en USD 963,5 millones (15.6%) y lo que produce mayor inquietud es que para el año 2018 apenas representan el  24.1% del valor total exportado, lo que refleja la ausencia de políticas públicas exitosas que modifiquen la estructura de la oferta exportable ecuatoriana, la que depende desde hace décadas, en gran medida, del petróleo exportado y de bienes tradicionales primarios (commodities) que no incorporan mayor valor agregado nacional.

Pero lo que lleva a reflexionar sobre el futuro de las exportaciones y en consecuencia de la generación de divisas necesarias para financiar las importaciones, en especial de materias primas y bienes de capital y finalmente de la sobrevivencia de la dolarización, es el alarmante saldo negativo de la balanza comercial no petrolera, la misma que pasó de USD - 7.640,2 millones del año 2014 a USD – 1.722,0 millones para 2016, volviendo a crecer significativamente el saldo negativo para el año 2018 con un resultante de USD – 4.958,5 millones.

El valor total de las importaciones entre los años 2014 y 2018, registra una disminución del 16.4%, porcentaje similar al decrecimiento de las exportaciones entre los años señalados. Sin embargo llama la atención que en términos relativos es mayor el impacto (disminución) en bienes de capital (-22,2%) y materias primas (-7,3%) antes que en bienes de consumo (-3,3%)

2. Balanza de Pagos (Analítica):

Es de conocimiento general que la balanza de pagos es un registro en un tiempo determinado, usualmente en un año, de las transacciones contables (flujos de recursos reales: bienes y servicios y flujos de recursos financieros: movimientos de capitales) es decir contiene el total de egresos realizados al exterior y total de ingresos recibidos del extranjero, entre un país determinado con el resto del mundo.

Entre los elementos que componen la balanza de pagos, es de mayor relevancia analizar el comportamiento de la cuenta corriente (exportaciones e importaciones de bienes y servicios) y de la cuenta de capitales (transferencias de capitales, compra-venta de oro y divisas, básicamente)

El déficit o superávit global de la balanza de pagos determina que las reservas internacionales del Ecuador han disminuido o aumentado en un valor igual al déficit o superávit registrado. (Ver siguiente gráfico)


Fuente: Banco Central del Ecuador-IEM 2007


3. Deuda Externa:

En esta cuenta se registran contablemente: los desembolsos, amortizaciones e intereses de la deuda contraída con el exterior por empresas privadas y el gobierno.

Deuda Externa Privada:

La deuda externa privada del país, registrada entre los años 2014 y 2019 (mes de abril) indica según el gráfico siguiente, un apreciable incremento de USD 2.413,1 millones que en términos relativos significa un incremento del 26.7%, en aproximadamente 5 años.

Esta información se refiere a la deuda externa privada de corto y largo plazo, registrada en el Banco Central del Ecuador-BCE (Regulación No. 104-2006 del Directorio del BCE)

                                                                Fuente: Banco Central del Ecuador-IEM 2007
                                                                            (Año 2019=Abril)


Deuda Externa Pública:

La deuda externa pública del país, registrada entre los años 2014 y 2019 (mes de marzo) representa de acuerdo al gráfico siguiente, un crecimiento en valores absolutos de USD 19.431,3 millones, cifra más que alarmante, que en términos relativos significa un incremento del 111.3%, en aproximadamente 5 años.

Esta información se refiere a la deuda externa privada de corto y largo plazo, registrada en el Banco Central del Ecuador-BCE (Regulación No. 104-2006 del Directorio del BCE)


                                                        Fuente: Banco Central del Ecuador-IEM 2007
                                                                     (Año 2019=Marzo)

De la información estadística analizada sobre el sector externo de la economía ecuatoriana, particularmente: Balanza Comercial, Balanza de Pagos (cuenta corriente y de capital) y Deuda externa (privada y pública) se puede colegir que, ¡La economía ecuatoriana prácticamente se sostiene en base al endeudamiento externo!

“La medida de la inteligencia es la capacidad de cambiar” (Albert Einstein)

viernes, 14 de junio de 2019

POBREZA Y EXTREMA POBREZA

Es un principio de aceptación casi general que para que se puedan aplicar políticas públicas efectivas en materia de justicia y bienestar social, que combatan la inequidad y la desigualdad, es imprescindible pero no suficiente que una economía mantenga una tasa de crecimiento económico sostenible en el tiempo, por encima del 5% anual.

Esta premisa debe aplicarse con mayor rigurosidad a países donde la brecha es enorme, entre aquellos que tienen acceso a servicios públicos básicos: educación, salud, vivienda, seguridad, etc. adecuados (países desarrollados) frente a otros países donde estos servicios son incipientes, de mala calidad y no abarcan a toda la población (países de menor desarrollo relativo y emergentes)

La radiografía común en estos últimos países deja ver: ausencia de verdaderas democracias, carencia de políticas públicas concertadas y de largo plazo, débil institucionalidad, inseguridad jurídica, alarmantes índices de pobreza y extrema pobreza, crecimiento económico negativo o incipiente, corrupción, inseguridad, etc. todo lo cual se refleja en índices alarmantes de desigualdad e inequidad en la población.

¡En este escenario, lamentablemente la política ha constituido el problema y no la solución!

Los altos indicadores de desempleo y subempleo dan cuenta de la ausencia de políticas públicas adecuadas o de la ausencia de ellas.

Hay una preocupación casi general en la mayor parte de los países de menor desarrollo relativo y países emergentes, por cuidar los empleos productivos existentes, pero poco se hace por eliminar los empleos improductivos (cuotas políticas) que se manifiestan en Estados obesos, donde el clientelismo carcome los exiguos recursos públicos y se produce un enorme déficit fiscal.

La incapacidad de generar empleos productivos es alarmante en contraste con la cantidad de ciudadanos jóvenes que se encuentran en edad de trabajar, y que año tras año engrosan las estadísticas de individuos con títulos técnicos y profesionales (de tercer y cuarto nivel) que están en la desocupación y también se aprecia que aumentan los guarismos de subempleados, que realizan trabajos mal remunerados que en muchos casos los ubican en la línea de pobreza o extrema pobreza.

La responsabilidad de esta triste realidad la comparten los gobiernos de turno y los gremios empresariales y de trabajadores, por más todos se rasguen las vestiduras. Cada cual tira a su molino y es incapaz de actuar en función del país.

Desde hace muchos años atrás, estamos cercanos (por la tecnología e información) a países donde las cosas se hacen técnicamente y bien, y en los cuales los políticos, gremios de empresarios, de trabajadores y la academia reman en la misma dirección. El resultado evidente es progreso y bienestar social.

Pero en particular, si nos referimos de América Latina, la consigna parecería ser: “todos contra todos”, no existe el “ganar-ganar”.

Cifras publicadas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe-CEPAL (Enero 2019) dan cuenta de datos preocupantes relativos a la pobreza y extrema pobreza en la región:

*En el año 2017 cerca de 184 millones de personas, o sea el 30,2% de la población vivía en condiciones de pobreza.
*En el año 2017 aproximadamente 62 millones de personas, esto es el 10,2% estaba en situación de pobreza extrema. Este porcentaje es el más alto desde el año 2008.
*Aspecto positivo es según la CEPAL, que existe menos desigualdad en la región a partir del año 2000.
Pero es llamativo y debe ser materia de análisis y reflexión de los políticos y de la población en general los datos que se presentan a continuación (Fuente: CEPAL-Año 2017):

*Una media de la población ocupada (aproximadamente el 40%) recibe ingresos menores al salario mínimo vital de sus respectivos países. Las mujeres son más discriminadas y representan el 48.7%. En los jóvenes hombres (15 a 24 años) la participación relativa sube al 55.9%, mientras que en las mujeres crece al 60.3%
*Los hombres representaron el 74.4% del mercado laboral frente al 50.2% de las mujeres.
*Más del 50% de ellas trabajan en actividades de baja productividad y lo cual es aberrante, el 80% de ellas no están respaldadas por un sistema de seguridad social (pensiones)

Según la CEPAL: “el vínculo entre la evolución de la economía (sintetizada en el PIB) y los ingresos que efectivamente llegan a los hogares, está condicionado por diversos factores estructurales e institucionales que resultan ser determinantes fundamentales paras las posibilidades de mejorar el bienestar y reducir la pobreza en los países.”

En Ecuador según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) derivadas de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo, de junio del año 2017, se obtienen los siguientes datos:

-La pobreza por ingresos a nivel nacional fue del 23,1%  a junio del año 2017, lo cual significó un 0,6% menos que la registrada en junio del año 2016. (No se aclara si incidió o no el crecimiento de la población en ese año)
-La pobreza extrema por ingresos a nivel nacional fue del 8.4% a junio del año 2017, mientras que a junio del año 2016 fue del 8.6%, con una reducción en el período analizado del 0,2% (No se aclara si incidió o no el crecimiento de la población en ese año)

Nota: Cabe mencionar que el INEC para la medición de la pobreza compara el ingreso per cápita del hogar con la línea de pobreza y pobreza extrema (a junio del año 2017 los ingresos base para estos indicadores fueron: US$ 85,58 para línea de pobreza y UD$ 48,23 para la línea de extrema pobreza.
Los hogares que tuvieron ingresos per cápita menores a los valores antes indicados se registran como pobres y pobres extremos, respectivamente.

-La desigualdad de ingresos per cápita familiar medida a través del coeficiente de Gini (es un indicador que se encuentra entre cero (0) igualdad perfecta y uno (1) que indica ausencia de igualdad) a junio del año 2017 a nivel nacional fue de 0,462 mientras que a junio del año 2016 fue de 0,465

Los países de América Latina que constituyen el enfoque de este artículo, deben construir políticas públicas consensuadas y sostenibles en el largo plazo, a fin de implementar medidas económicas efectivas que contribuyan a una distribución y redistribución de los ingresos más equitativa, y que consigan reducir significativamente la desigualdad existente en nuestros países.

¿Cómo se pueden conseguir estos objetivos?

1. Con pragmatismo;
2. Insertándose en la globalización;
3. Concertación (horizonte 20-30 años) entre: Gobierno, empresarios y trabajadores;
4. Implantando medidas económicas estructurales;
5. Convirtiendo a la educación en el motor de la economía;
6. Con democracia e institucionalidad;
7. Con justicia social;
8. Con seguridad jurídica; y,
9. Con un real contrapeso en los poderes del Estado.

“Que nadie se haga ilusiones que la simple ausencia de guerra, aun siendo tan deseada, sea sinónimo de una paz verdadera. No hay verdadera paz sino viene acompañada de equidad, verdad, justicia, y solidaridad” (Papa Juan Pablo II)

lunes, 27 de mayo de 2019

EDUCACIÓN: EJE DEL DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL

La educación en todos los países del mundo ha sido y es considerada como una “asignatura” importante y necesaria a cubrir dentro de las políticas públicas para el desarrollo social.

¿Pero por qué este enunciado no pasa de ser en la mayoría de países del mundo, solo un enunciado?

Considero que hay muchas causas para ello, entre las cuales, a mi entender las que inciden de manera negativa y resultan en pobres resultados están:

*La destrucción de la familia como núcleo del hogar;
*La burda copia de modelos ajenos a la realidad de cada sociedad;
*La politización de la educación; y,
*La ausencia de una política pública concertada y de largo plazo.

La educación como política pública ha sido manoseada por políticos, gremios del sector, funcionarios públicos encargados de planes educativos, entre otros. De ahí que los resultados en gran parte de países de todos los continentes sean bastante pobres.

Pero existen muchas excepciones donde la educación ha sido tomada como el eje trasversal para todas las demás políticas públicas, con una visión pragmática y coherente con las realidades socio económicas de cada país.

Tomemos como ejemplo algunos países que son ejemplo de visión y sanas prácticas de implementar más que “modelos de educación” verdaderos procesos, consistentes con la idiosincrasia, valores y objetivos estratégicos definidos.

Mencionar a Singapur, Japón, Taiwán, Finlandia, China, Canadá, Estados Unidos, entre otros, como ejemplos de países donde la educación es el pilar de su economía y donde esta política pública es valorada y mantenida de manera concertada pese a que existan cambios de gobiernos e “ideologías”, es digno de emular.

El Programa para la evaluación internacional de los alumnos-PISA (siglas en inglés), que mide tres variables importantes para alumnos de 15 años y en las cuales Singapur lidera el ranking son: Ciencia (3/70), lectura (6/70) y matemáticas (9/70). Año 2015.

De América del Sur, Argentina es el país más “destacado” con los siguientes resultados: Ciencia (38/70), lectura (38/70) y matemáticas (42/70)

Si tomamos a la ciudad-estado Singapur como un caso digno de imitar, miremos cuales son las principales características para que su modelo de educación sea tan eficiente:

1.Los maestros (profesores) de calidad constituyen el factor más relevante. La selección de los alumnos mejor graduados en las universidades como profesores, su seguimiento permanente, capacitación y buena remuneración, aseguran la calidad en la educación.

2.Los funcionarios públicos a cargo de administrar la educación son elegidos entre los académicos más prestigiosos del país, los cuales cuentan además con una sólida formación profesional, en muchos casos obtenida en universidades extranjeras de primer orden.

3.El pénsum (temario) no es extenso como en muchos países y se concentra en función de la realidad socio-económica del país, para ser competitivos con países de mayor desarrollo y riqueza del Asia, pasando de una economía manufacturera a una de servicios, competitiva. Esto demuestra pragmatismo y visión a futuro.

Pero: ¿por qué en América Latinar la educación de calidad no pasa de ser un enunciado y la misma deja mucho que desear?

Para los países de menor desarrollo, existe el denominado PISA -D o Pisa para el Desarrollo. Los resultados de esta prueba realizada en el año 2017 son mediocres para muchos países y en particular para Ecuador (alumnos de 15 años).

Ecuador se ubicó en la prueba de lectura en el segundo nivel entre seis niveles (el primer nivel es el más bajo) en ciencias apenas 50 puntos arriba del promedio de América Latina y en matemáticas 53 puntos sobre el indicado promedio.

Pero si comparamos los resultados de la evaluación para Ecuador a nivel mundial con todos los países que realizaron la prueba PISA, la situación es alarmante: El promedio mundial en las tres disciplinas fue: lectura 493 puntos (Ecuador = 409) en ciencias 493 puntos (Ecuador = 399) y en matemáticas 499 (Ecuador = 377).

Luego de los resultados mencionados, para los responsables de la educación en el Gobierno una de las respuestas fue: ¿Vamos a evaluar la evaluación? (El Comercio- 12 de diciembre 2018).

Resulta redundante insistir en que el país requiere contar con políticas públicas concertadas en temas económicos, sociales y ambientales básicos, con un horizonte de no menos de 20 a 30 años plazo, que sean respetadas y continuadas independientemente del gobierno de turno, con la participación de los políticos o prescindiendo de ellos, dentro de las cuales la EDUCACIÓN sea la locomotora que arrastre el tren del crecimiento y desarrollo del país.

No hay que inventar nada, basta que gente honesta, proba y experimentada busque concertar con patriotismo y lejos de intereses económicos y de poder, sean estos individuales o partidistas, y asuma que la Patria es primero. ¿Parece una utopía?

Para que la educación en Ecuador sea de calidad, imitemos a ciudades-estado como Singapur, no copiemos, adaptemos sus enseñanzas a nuestra realidad socio-económica. Hagamos un cambio radical desde cero, considerando que se trata no de un simple dibujo de un plan de educación, sino de un proceso largo, continuo y multidimensional, con un presupuesto (% del PIB) acorde con los objetivos planteados.

La responsabilidad recae en las familias, el gobierno, la academia y el sector empresarial. ¿Estarán todos a la altura de los retos y podrán asumir sus competencias?

“La filosofía del aula en una generación será la filosofía del gobierno en la siguiente” (Abraham Lincoln)