lunes, 13 de agosto de 2018

ECUADOR: ¡ECONOMÍA Y JUSTICIA!

La historia política, económica y social de Ecuador parecería que tiene cierta similitud a la narrativa del poema épico de la mitología griega“La Odisea”, atribuido al poeta Homero.

El personaje central de la obra en mención, Odiseo (Ulises) en su viaje de regreso a su patria luego de la guerra con Troya, es impedido de llegar a las costas de su tierra Ítaca por muchos años, por venganza de Poseidón dios de los mares.

La tragedia de Ecuador es que no ha podido salir de la condición de país subdesarrollado y llegar a mejor destino, pese a contar con enormes riquezas naturales, diversidad geográfica, potencialidad turística, etc., por causa de los politiqueros mediocres y corruptos que han gobernado a esta nación.

Los partidos y movimientos políticos se han constituido en una casta privilegiada, que han medrado de las riquezas naturales y de la ingenuidad de nuestro pueblo.

La corrupción es el foco maligno que se ha propagado en el cuerpo del estado ecuatoriano, convirtiéndose en una metástasis, con la colaboración de la injusticia.

El país necesita de una verdadera catarsis que elimine de raíz la causa de todos nuestros males: que no es otra que la clase política vigente y sus nefastos intereses de grupo y personales, que impiden alcanzar acuerdos que permitan cambios profundos y permanentes, a través de consensuar políticas públicas de largo plazo.

La economía se encuentra en cuidados intensivos y los médicos aplican remedios caseros para curar heridas profundas, de diagnóstico estructural.

Ante la ausencia de un plan económico integral, vemos como se aplican paliativos que no atacan las causas de la crisis económica y social que se refleja en una lacerante desigualdad en el reparto de la renta.

La educación tiene que ser el eje trasversal a todos los demás componentes del plan económico integral de largo plazo a construirse.

La ausencia de un sistema que reduzca gradualmente los altos niveles de pobreza y la desigualdad de ingresos, obligan al replanteo de los objetivos distributivos de la política fiscal, dentro del plan económico integral.

El país no cuenta con estadísticas actualizadas y confiables que permitan determinar con alto grado de certeza, por ejemplo, a través de la curva de Lorenz y el índice de Gini, la lacerante desigualdad existente que afecta en mayor grado a la población más vulnerable.

A mayo de 2018, desde el Ministerio de Finanzas se anunciaba que el endeudamiento público era el 57% del PIB y que el déficit fiscal representaba el 5.64% del PIB.

En la actualidad el país tiene entre otros, tres problemas serios que conspiran en su afán de buscar liquidez: a) apreciación del dólar que encarece las exportaciones, b) alza constante de la tasa de interés en EE.UU. (rango de 1.50 a 1.75%. Analistas estiman que llegue al 3.00% para 2019) lo cual incrementa el costo del servicio de la deuda externa, y c) la iliquidez de los mercados financieros mundiales, limitan la viabilidad de endeudamiento externo y si se lo obtendría, sería con términos y condiciones onerosas para el país.

Si añadimos a los factores antes mencionados, temas de carácter deontológico como deberes, normas, etc., estaríamos ubicándonos en el ámbito de la ética que trata desde una visión filosófica sobre el bien y los fundamentos de los valores.

La axiología o teoría de los valores nos conduce a la frontera de lo moral, nos permite analizar nuestros comportamientos, actitudes, en función de nuestra realización como individuos, como personas.

Dentro de esta categorización tiene especial importancia la justicia, definida como un valor vital. Platón en su obra “La República” otorga especial atención al tema en el subcapítulo sobre la justicia, al señalar que todas las virtudes se basan en la justicia.

En la justicia como en otras virtudes la rectitud es una constante, y en esencia, el objeto en si mismo de la justicia es el derecho.

Para Aristóteles la justicia distributiva es la manera justa en que se distribuyen los bienes en una sociedad.

Ya desde la Grecia antigua se definía filosóficamente la relevancia de los valores, los mismos que han sido permanentemente devaluados siglo tras siglo hasta llegar a nuestro presente, donde “tener” es más importante que “ser”.

Ecuador no es la excepción en el mundo, la justicia ha sido reemplazada por la injusticia, la ilegalidad, la arbitrariedad.

Nos encontramos en un punto de inflexión en Ecuador, o cambiamos radicalmente las reglas de juego vigentes a través de una Asamblea Constituyente “no institucionalizada” que surja de manera espontánea, con la participación ciudadana y sin que medie regulación alguna, para enterrar la oprobiosa constitución vigente desde 2008.

¡Requisito sine qua non es que los partidos y movimientos políticos vigentes, sean excluidos por sus antecedentes, del manejo y control de este ejercicio democrático!

Hay que volver a instaurar los tres poderes del estado, con el debido contrapeso:
-Legislativo (dos Cámaras: Diputados y Senadores);
-Ejecutivo; y,
-Judicial.           

Los constituyentes deberían ser ciudadanos que surjan de todos los estamentos sociales y que reúnan requisitos básicos, tales como: demostrada integridad, conocimientos y experiencia en determinadas materias, no afiliación política alguna, no estar incursos en procesos judiciales derivados de delitos punibles, entre otros.

La institucionalidad debe ser cuidada y preservada, blindándole del asedio de oportunistas demagogos, que hacen uso de prácticas populistas para engatusar a un pueblo bueno, pero carente de educación y cultura.

Todo cambia para que nada cambie, parece que el “gatopardismo” vive en su esplendor, se robaron recursos públicos por aproximadamente 30.000 millones de dólares de Norte América, en la década 2007-2016, y no se ha recuperado un solo dólar.

¿Qué hay de la promulgación de una Ley de Extinción de Dominio, encajonada por más de 10 años?

“Hacer depender la justicia de las convenciones humanas es destruir la moral” (Cicerón)

miércoles, 25 de julio de 2018

¡SIN CONCERTAR, CRECER SOSTENIDAMENTE Y DESARROLLARSE ES IMPOSIBLE!


Es de fundamental importancia contextualizar cualquier tema, antes de realizar diagnósticos o propuestas, para que sean creíbles y sobre todo factibles.

La historia mundial nos enseña que la mayoría de países que han logrado situarse en el primer mundo, lo han hecho, luego de entender que, aislados y divididos interiormente, no han podido crecer y sacar a sus pueblos de graves carencias, económicas, políticas y sociales.

Los cuatro tigres asiáticos: Corea del Sur, Hong Kong, Singapur y Taiwán, alcanzaron su crecimiento económico y mejor nivel de vida para su población, industrializándose en una primera instancia y mediante la innovación y tecnología posteriormente.

Existen otros casos de países que han logrado un desarrollo significativo, tales como: Noruega, Australia, Suiza, Países Bajos, Nueva Zelanda, Irlanda, etc.

China y la India, son casos especiales, con altas tasas de crecimiento económico, aunque aún existe una marcada desigualdad social y pobreza, en los mismos.

¿Pero que factores marcan de manera objetiva la diferencia entre países que progresan sistemáticamente y otros que no?

Los más representativos y positivos son:

1.Los agentes políticos, económicos y sociales arriban a acuerdos básicos que permiten elaborar políticas públicas de mediano y largo plazo.
2.La educación es el eje principal sobre el cual deben girar los otros aspectos fundamentales a conseguir: empleo productivo, salud, vivienda, seguridad social, infraestructura, etc.
3.Es imprescindible alcanzar tasas de crecimiento económico sostenidas y representativas, en el tiempo.
4.La desigualdad e inequidad son factores negativos que deben ser eliminados gradualmente.
5.Es prioritario salir de la etapa de país productor y exportador de materias primas, la industrialización es hasta el presente, la salida más práctica y viable. Buscar crecer a una economía de servicios e información siempre debe ser el objetivo a largo plazo.

¡El caso de Ecuador es paradigmático!

Algunos aspectos negativos, recurrentes a lo largo de la historia republicana ecuatoriana y, que mantiene al país en un atraso permanente son:

a. La diáspora de partidos y movimientos políticos, en lugar de representar un aspecto positivo para una saludable democracia, son la rémora que inviabiliza llegar a acuerdos concertados, por la alta carga ideológica y demagógica que anteponen a la hora de conciliar y, por los intereses individuales y partidistas que prevalecen sobre los objetivos nacionales.
Urge sacar de la política a la mayoría de los actuales dirigentes y sus cuadros cercanos, por ser los causantes de malas prácticas y corrupción, no están para servir, sino que, junto con sus familiares se sirven del país cuando llegan al poder.

¡La política verdadera requiere de gente joven, con principios y valores éticos y morales y con arraigo de país!

b. La actual Constitución Política hiperpresidencialista, inclina el poder político a favor del ejecutivo, en desmedro de los otros poderes del Estado, es especial, del legislativo y judicial.

¡Es imprescindible reformar de forma consensuada la actual Constitución Política!

c. Los mal llamados “planes económicos” no se han elaborado después de la desaparición de la Junta de Planificación. Posteriormente cada gobierno ha puesto en vigencia proyectos aislados en materia económica, nunca un plan económico integral y lo peor, en cada período de gobierno que dura cuatro años, el sucesor desmonta lo construido por su antecesor. (los únicos diez años continuos de gobierno:  2007-2016, lamentablemente fueron nefastos para el país, por su incompetencia y corrupción)

¡Se necesita contar con un verdadero plan económico integral, con un horizonte de por lo menos diez años!

d. La educación de calidad es un enunciado vacío en Ecuador. El país está a la zaga en esta materia (no se encuentra entre los 72 países clasificados) en todos los indicadores mundiales (Informe PISA 2016): ciencias, comprensión lectora y matemáticas.

¡Solo de manera concertada se puede establecer en el Ecuador, que la educación sea la locomotora que arrastre el crecimiento y desarrollo del país, como principal política pública de largo plazo!

e. No están determinadas en nuestra legislación todas las reglas macroeconómicas necesarias, en lo fiscal las que existen no se cumplen (deuda pública/PIB, déficit fiscal/PIB)

¡Es imperativo realizar reformas a las leyes vigentes para que se sancione drásticamente a los funcionarios públicos (Presidente, Ministro de Finanzas, Contralor, Procurador, etc.) con la destitución e inhabilitación para ejercer actividades públicas de por vida, ¡a los responsables del incumplimiento de las reglas macroeconómicas!

f. El sector público desde hace más de 11 años, tiene un peso y participación preponderante en la política económica, llegando inclusive a convertirse en proveedor de bienes y servicios que deben corresponder ofrecerlos al sector privado. La obesa administración pública, distrae y dispendia escasos recursos que deberían servir para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos más vulnerables.

¡Hay que reducir significativamente el gasto público, más allá de enunciados!

g. El sector privado debe demostrar un mayor y mejor compromiso con los objetivos económicos y sociales del país. Los gobiernos de turno deben buscar una sana y transparente relación de interlocución con los gremios de la producción, para que más que espectadores, se conviertan en actores de la planificación y elaboración de leyes que tengan relación con la macroeconomía.

¡El sector privado debe ser autosuficiente y no demandante de subsidios, salvo en situaciones catastróficas. El estribillo de que pagan impuestos, aportes a la seguridad social y salarios, es insuficiente, si buscan contar con un mercado interno con mayor capacidad de compra y con más consumidores para su producción!

Hay que tener una perspectiva multidimensional, a partir de un único factor es imposible pensar en alcanzar el crecimiento económico, peor aún el desarrollo económico y social y una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos.

Desde el año 2006, a través del “FORO CONCERTACIÓN ECUADOR”, en reuniones con gremios de la producción, con hacedores de política pública, académicos, etc. he insistido, como lo hacen personas conscientes de la importancia del tema, en la necesidad impostergable de que la sociedad ecuatoriana (como por ejemplo en su tiempo lo hicieron los españoles y chilenos) llegue mediante diálogos permanentes y con respeto a las diferencias, a tener acuerdos sobre políticas públicas de largo plazo, mediante un transparente proceso de CONCERTACIÓN.

¡Es paradójico que la palabra Ecuador como señalaba en esas fechas, se compone de 7 letras que colocadas en otro orden forman la palabra: “ACUERDO”

“Al bien común, los más enemigos se conciertan” (Antonio Pérez del Hierro)

jueves, 12 de julio de 2018

¿QUIÉN LE PONE EL CASCABEL AL GATO?

Esta expresión se atribuye según algunos autores al fabulista Esopo de la antigua Grecia, otros citan como autor al escritor de fábulas Oto de Sherington. Independientemente del verdadero origen de la expresión, la finalidad de utilizarla en este artículo radica en explicitar la recurrente práctica que exhiben la gran mayoría de altos funcionarios del gobierno central, gobiernos seccionales y organismos públicos autónomos, en el dispendio de los recursos del Estado, bajo la máscara de: “estamos cumpliendo con nuestra responsabilidad de informar a los ciudadanos sobre nuestra gestión”

Es un común denominador detectar como se inundan los medios de comunicación: radios, canales de televisión, periódicos, revistas, redes sociales, etc. con “propaganda” disfrazada de información o rendición de cuentas.

La politiquería ha disfrazado las pre campañas electorales y la construcción de la imagen de políticos y aprendices de esta lucrativa actividad con recursos del pueblo, bajo diferentes denominaciones, tales como: i) difusión, ii) información institucional, iii) promoción, iv) transparencia, v) obras realizadas, etc.

El recurrente déficit fiscal se engorda de manera permanente entre otras prácticas (clientelismo, pago de favores, enriquecimiento ilícito, incremento del número de seguidores de los partidos y movimientos políticos, etc.) con innecesarios gastos en publicidad en el sector público.

La administración pública acarrea entre otras facetas, el deber de todo empleado público de realizar con responsabilidad, probidad y eficiencia, las funciones para las cuales ha sido designado (voto popular o nombramiento) sin que exista ninguna necesidad práctica y de utilidad, de incurrir en gastos de publicidad, acción diferente a la que se realiza en la actividad privada, donde la existencia de competencia, “obliga” a recurrir a la publicidad como un medio que coadyuba a alcanzar los objetivos presupuestados.

El crecimiento exponencial de gastos en “publicidad” que se verifica desde hace algunas décadas, no tiene una razón lógica. La transparencia y rendición de cuentas en el sector público se debería realizar bajo mandato de Ley, únicamente en el portal WEB de los poderes: ejecutivo (presidencia, vicepresidencia, ministerios, instituciones públicas autónomas, etc.) legislativo y Judicial. La mayoría de ecuatorianos consideramos innecesarios los otros dos “poderes” del Estado vigentes:  Electoral y de Participación Ciudadana.

¿Tiene sentido publicitar (botar el dinero) para ver y/o leer sobre la gestión pública en medios de comunicación sobre: planes, proyectos, obras, etc.?

¿Para qué? ¿Con que propósito práctico? ¿A quién le interesa?

Obvio que la inmensa mayoría de ciudadanos no tiene mayor interés en conocer que hace tal o cual organismo o entidad pública, o tal o cual funcionario. La gente esta preocupada en tener: trabajo, servicios públicos adecuados, justicia, libertad, etc.

La gente quiere y exige además que con los impuestos, tasas y contribuciones que hacemos al gobierno central y gobiernos seccionales, se vean obras reales, no virtuales y, que los funcionarios públicos no desvíen los recursos del Estado, los mismos que tienen como única finalidad mejorar la calidad de vida del pueblo.

¡Basta de jugar con la paciencia y pasividad de la gente, no podemos seguir impávidos frente al latrocinio perpetrado en la década del período 2007-2016 y las prácticas de abusos de dineros públicos que continúan y que se han denunciado públicamente!

¿En la actual situación de crisis económica y moral por la que atraviesa el país, se puede seguir tolerando que se sigan gastando impúdicamente desde el ejecutivo, alcaldías y prefecturas, dineros públicos en publicidad, a vista y paciencia de la Contraloría, Procuraduría, Fiscalía y Función Judicial?

Es imperativo que el Ejecutivo o la Asamblea Nacional, genere un proyecto de Ley que prohíba a toda la administración pública que malgaste el dinero de los contribuyentes en gastos de publicidad (“promoción de candidatos”) y que entre otros temas afines establezca que, las acciones que emanen de instituciones y entidades públicas respecto a planes, proyectos, obras ejecutadas, transparencia y rendición de cuentas, se publiquen únicamente en los portales web de cada ente público.

La racionalidad y la austeridad deben estar presentes hoy más que nunca.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

“La austeridad es una de las grandes virtudes de un pueblo inteligente” (Solón)

martes, 26 de junio de 2018

ECUADOR: ¿BOICOT A UNA LEY DE EXTINCIÓN DE DOMINIO?

Es de suponer que existe una complicidad tácita entre diferentes actores de la sociedad ecuatoriana, cuando han transcurrido más de diez años desde que la Fiscalía General del Estado de Ecuador (2008) propuso un proyecto de “Ley de Extinción de Dominio” a la Asamblea Nacional de Ecuador y, aún no existe una legislación de esta naturaleza.

Para citar algunos casos, países como Colombia, Honduras, Guatemala y Argentina, disponen de una Ley de Extinción de Dominio, la misma que regula en general, la forma y el fondo para que los recursos públicos mal habidos, producto de la apropiación ilícita de dineros y/o bienes del Estado por parte de funcionarios públicos y personas naturales o jurídicas, regresen al Estado.

Según información conocida a través de diferentes medios de comunicación social, en diciembre de 2017 la Fiscalía General del Estado remitió a la Asamblea Nacional del Ecuador, un nuevo proyecto de Ley de Extinción de Dominio, a través del cual se busca combatir la corrupción, el crimen organizado y la delincuencia internacional, mediante la extinción de dominio sobre bienes muebles e inmuebles, dinero, títulos valores, acciones, etc. que provengan de actividades ilícitas.

Como sucede en otras legislaciones, el proyecto de Ley busca que toda acción tenga correlación con otras normas jurídicas vigentes, de manera que se respete el debido proceso, derecho a la defensa, la propiedad adquirida de forma legítima, etc. a fin afectar únicamente a los activos públicos mal adquiridos, para que éstos retornen a su legítimo propietario, el Estado ecuatoriano.

En enero del 2018 el Consejo de Administración Legislativa – CAL de la Asamblea Nacional, luego de haber calificado el proyecto de Ley en referencia, remitió el mismo a la Comisión Especializada Permanente de Justicia y Estructura del Estado para el trámite pertinente.

Cabe mencionar que de conformidad con el artículo No. 58 de la Ley Orgánica de la Función Legislativa, la Comisión en referencia cuenta con 45 días desde el inicio del tratamiento de un proyecto de Ley, para presentar al Presidente o Vicepresidente de la Asamblea Nacional, su informe con las observaciones pertinentes, teniendo la posibilidad de contar con una prórroga de 20 días adicionales si así lo aprueban las mencionadas autoridades.

En la operatividad del proyecto de Ley aludida, una vez que sea sancionado, deberán intervenir de manera especial: La Fiscalía General del Estado, La Procuraduría General del Estado, la Justicia y la “Administración de Gestión Inmobiliaria”.

Se estima extraoficialmente que en el desgobierno de la “década pérdida” la corrupción en todas sus formas perjudicó al Estado ecuatoriano en aproximadamente 30.000 millones de dólares estadounidenses, más “una década robada” (2007-2016) incuantificable, lo cual significó un retroceso histórico para todo el Ecuador.

Cabe recalcar que, hasta junio de 2018, el país no ha recuperado ni un dólar del dinero “robado” en los diez años de administración de la mal llamada “revolución ciudadana”.

¡La Comisión Especializada Permanente de Justicia y Estructura del Estado, hasta la presente fecha no ha presentado oficialmente informe alguno sobre el proyecto de Ley de Extinción de Dominio, habiendo transcurrido en exceso el plazo que tenían para su tratamiento, debiendo por lo tanto el Presidente de dicha Comisión responder ante la Asamblea y el país por su evidente negligencia!

Por lo anteriormente expuesto, la irresponsable y cómplice actitud de quién preside la Comisión antes indicada, es otra forma de corrupción que debe ser sancionada por los órganos competentes.

¡Basta ya de tanta politiquería, remanente de la “década robada”

“LOS LEGISLADORES NECESITAN CIERTAMENTE UNA ESCUELA DE MORAL” (Simón Bolívar)

lunes, 11 de junio de 2018

¿RETROTRAER AL BANCO CENTRAL DEL ECUADOR?

La autonomía administrativa, técnica y financiera de los Bancos Centrales es una condición sine qua non, que responde a la realidad de un mundo globalizado y donde la innovación tecnológica principalmente, exige procesos de cambio permanentes que permitan adaptar las políticas: monetaria, financiera, crediticia y cambiaria, entre otras variables, a la realidad económica, social y cultural mundial.

Desde 1989 con Chile se inicia un proceso de cambio en el rol de los Bancos Centrales en Latinoamérica (que responde a la nueva realidad de Latinoamérica y la necesidad de reformas estructurales que buscan modernizar a la región, en consonancia a lo que existe en Europa y Norteamérica) no solo dotándole de nuevas funciones macroeconómicas, sino blindándoles del interés político de los gobiernos y del poder corporativo privado, otorgando a los Bancos Centrales, plena autonomía y convirtiéndoles en el “tercero confiable”

Siguieron a Chile en este proceso de independencia de los Bancos Centrales: Colombia (1991), Argentina (1991), Perú (1992), Venezuela (1993), México (1994), Bolivia (1995), Brasil (1998) y Ecuador (1998) con ciertas diferencias de fondo y forma entre ellos.

La Ley de Régimen Monetario y Banco del Estado de 1992, ya confería al Banco Central del Ecuador “autonomía”

La Constitución Política del Ecuador de 1998, en el artículo No. 261, inciso primero, determina que el Banco Central del Ecuador (BCE) es ”una persona jurídica de derecho público con autonomía técnica y administrativa, tendrá como funciones establecer, controlar y aplicar las políticas monetaria, financiera, crediticia y cambiaria del Estado y, como objetivo, velar por la estabilidad de la moneda”

El sistema de dolarización adoptado por el Ecuador en el año 2000, luego de la crisis del sistema financiero nacional del año 1999, determinó que se expidan reformas legales para adecuar el rol de la institución al nuevo esquema monetario y cambiario, reforzando su protagonismo y funciones para que coadyuven al crecimiento y desarrollo del país.

Mediante Decreto Ejecutivo No. 1589 de 13 de junio de 2001, se establece el Nuevo Estatuto Orgánico del BCE, en el cual se define como su Misión “Promover y coadyuvar a la estabilidad del país, tendiente a su desarrollo, para lo cual deberá: realizar el seguimiento del programa macroeconómico; contribuir en el diseño de políticas y estrategias para el desarrollo de la nación; y, ejecutar el Régimen Monetario de la República, que involucra administrar el sistema de pagos, invertir la reserva de libre disponibilidad y, actuar como depositario de los fondos públicos y actuar como agente fiscal y financiero del Estado”

Los artículos Nos. 258 y 263 de la referida Constitución de 1998 y otras normas legales (Ley de Régimen Monetario y Banco del Estado, Ley Orgánica de Responsabilidad, Estabilización y Transparencia Fiscal, etc.) refuerzan la visión de los legisladores sobre la importancia de las funciones de BCE, en la coyuntura y futuro económico, social y cultural del país.

Sin embargo, al gobierno de la década perdida (2007-2016) le estorbaba para sus fines políticos populistas y protervos de atraco a los fondos públicos, la existencia de un Banco Central autónomo, con independencia técnica, administrativa y financiera, que impida en el ámbito de sus funciones, que el gobierno: maquille el presupuesto general del Estado, altere las estadísticas macroeconómicas (deuda, empleo, déficit fiscal, etc.), use la Reserva de Libre Disponibilidad – RILD como caja chica, etc. en definitiva, que un organismo técnico, independiente y transparente, contraste las políticas y acciones del gobierno cuando éstas se alejan de las normas legales y principios técnicos universales.

Para anular al Banco Central del Ecuador – BCE, con la complicidad de la Asamblea Nacional, la Superintendencia de Bancos y la Contraloría General del Estado, el ejecutivo logró que la Asamblea Constituyente de 2008, quite la autonomía al BCE. Esta acción fue refrendada posteriormente, mediante reforma a la Ley de Régimen Monetario y Banco del Estado en el año 2009, dejando al BCE como una simple institución que ejecutará las políticas que emanen del ejecutivo.

Efectivamente el Art. No. 303 de la Carta Magna de 2008 dice: “La formulación de las políticas monetaria, crediticia, cambiaria y financiera es facultad exclusiva de la Función Ejecutiva y se instrumentará a través del Banco Central. La ley regulará la circulación de la moneda con poder liberatorio en el territorio ecuatoriano.
La ejecución de la política crediticia y financiera también se ejercerá a través de la banca pública.
El Banco Central es una persona jurídica de derecho público, cuya organización y funcionamiento será establecido por la ley”

Luego de diez años de desgobierno y corrupción (2007-2016) es evidente la razón por la cual había que destruir la institucionalidad creada en el Ecuador, entre otros objetivos estaba, acabar con el BCE, organismo que había sido administrado  con probidad, técnica y profesionalismo. ¡El tercero confiable!

Se aduce con ignorancia en algunos casos o con sesgos ajenos a la praxis en otros, que en dolarización no debe existir un Banco Central, en razón de que al no emitir moneda, no existe política monetaria y cambiaria, teoría sobre la cual hay discrepancias entre académicos (argumento sostenido por el gobierno Correísta para librarse de un veedor que observe sus prácticas anti técnicas y amorales).

Las funciones de un Banco Central cuando prescinde de mantener su propia moneda y adopta otra (Ej. Ecuador, Panamá y El Salvador, con dolarización) o la zona euro (19 países de la Comunidad Europea, que adoptaron el euro como moneda común) demuestra que en todos ellos, menos en Ecuador en la actualidad, subsisten Bancos Centrales autónomos, con plena independencia y que cumplen múltiples funciones más allá de poder emitir su propia moneda, para coadyuvar al crecimiento sostenido de la economía y el desarrollo de sus pueblos.

Es de sanidad macroeconómica, crediticia, financiera, monetaria y cambiaria (limitada) que el Banco Central del Ecuador vuelva a ser una institución con independencia técnica, administrativa y financiera.

¡Es una tarea pendiente del actual gobierno!

Con esta decisión se conseguiría mayor credibilidad tanto dentro como fuera del país y, se obtendría mayor confianza y transparencia para: incrementar la inversión extranjera, más crecimiento del comercio exterior, mejorar el perfil de la deuda externa, dar credibilidad a los presupuestos del Estado, disponer de indicadores macroeconómicos confiables, además de los objetivos propios que son competencia de un Banco Central.

Hay que quitar toda injerencia política en el Banco Central de Ecuador.

¡No dejaré que nadie camine por mi mente con sus pies sucios! (Mahatma Gandhi)